La Marcha Nacional de la Marihuana se realizó en la tarde del miércoles desde Plaza de Mayo hacia el Congreso Nacional. Participaron organizaciones sociales y personas autoconvocadas, quienes pusieron el foco en el cultivo del cannabis para uso medicinal: "Basta de preses por cultivar", decía la bandera que lideró la movilización. 

Más temprano, la ministra de Salud, Carla Vizzotti, se reunió con el Consejo Consultivo del Cannabis Medicinal para implementar el Registro Nacional del Programa de Cannabis (Reprocann), que determina a las personas que están habilitadas para cultivar la planta en sus casas. 

Los puntos principales del reclamo fueron, además de la liberación de las personas detenidas por el cultivo o la portación, la implementación de la ley de cannabis medicinal y la legalización de todos los usos de la marihuana

En ese sentido, algunas de las consignas fueron "basta de persecución y estigmatización", "derogación de la Ley 23.737", de tenencia y tráfico de estupefacientes e "inclusión en la Educación Sexual Integral (ESI) el uso de sustancias psicoactivas desde un enfoque respetuoso de los derechos humanos y con perspectiva y reducción de riesgos y daños", según indicaron desde la organización participante Igualdad Evita. 

"Es una política de drogas de hace 32 años que quedó totalmente desactualizada para la época", señaló el abogado miembro de la Asociación de Agricultores Cannábicos Argentinos, Pablo Lema, en diálogo con Télam. A su vez, destacó la importancia de "visibilizar la necesidad de una regulación integral del consumo, el uso y los derivados del cannabis que amplíe derechos" y consideró que la ley 27.350 sobre la investigación médica y científica de uso medicinal "es un parche".

Dicha norma supuso la creación del Reprocann, que "lamentablemente en muchos casos llega tarde por problemas burocráticos o administrativos", y hay pacientes patológicos "que son criminalizados por la ley, aún estando inscriptos", indicó el abogado. 

Un cambio de perspectiva

Lema enfatizó en el cambio del paradigma cultural necesario para modificar "el sentido común de la sociedad" y avalar el consumo de "sustancias mucho más nocivas como el tabaco, el alcohol, los ansiolíticos y los antidepresivos". Además, remarcó que la cuestión del cannabis está atravesada por una desigualdad social: "Hay que entender que esto atraviesa a toda la sociedad y todas las clases sociales pero que quienes pagan los platos rotos son los más pobres". 

En tanto, la integrante de Mamá Cultiva Fundadoras, Leticia Mores, sostuvo que "nadie tendría que tener miedo por tener una o dos plantas en su casa que está usando para su hijo, su familia o uso propio, porque el bienestar de nuestros seres queridos es superior a todo". Por lo tanto, expresó que se va a segur cultivando "como sea"

Mores es madre de una niña que nació con una malformación en el cerebro que le genera un retraso psicomotriz y epilepsia refractaria, quien tuvo un ACV a los seis años. "Antes de empezar con el cannabis mi hija tenía entre 15 a 20 veces crisis diarias, algunas de 15 minutos y ha llegado a estar media hora convulsionando. Hoy tiene una o dos por día o día por medio y comenzó a conectar con el entorno", relató la referente de la organización.