Los jugadores del Mundial de Fútbol están expuestos al "distres" (estrés prolongado) por la exigencia de rendir al máximo, en el menor tiempo posible y de la mejor manera, además de que pesan sobre ellos las expectativas sociales, afirmó ayer el jefe del Programa de Actividad Física y Deporte del Hospital de Clínicas, Jorge Franchella.

"El deporte de alto rendimiento pone al jugador en otra fase, no solo porque se le pide su máximo rendimiento en el menor tiempo, sino porque a ese distres al que están expuestos se le agregan las expectativas de la sociedad y ahí depende de la personalidad de cada uno", dijo a Télam el especialista.

Franchella agregó que "es difícil de medir el modo en que impacta el estrés en ellos, porque hay un equipo médico y psicológico que trabaja con los jugadores sobre cómo soportar estas situaciones y también depende del momento que están atravesando".

"Es altísima la tensión con la que los jugadores entran al partido en los últimos minutos, por ejemplo, porque en este corto tiempo tienen que demostrar todo lo que saben y pueden con inmediatez", detalló.

El médico del Hospital de Clínicas explicó que el estrés es una reacción que tienen todos los seres humanos en situaciones cotidianas como cruzar la calle, pero el distres es esa exigencia prolongada y que puede tener efectos a nivel corporal.

"Todos tenemos estrés con diferentes fases, la primera nos pone alerta, la segunda es la de acción y la tercera es recuperación. Pero si esa situación se prolonga, como una competencia tan importante, llega un período de agotamiento y debilitamiento y el cuerpo lo percibe como un desgaste: esto se denomina distrés", agregó.

Los factores que pueden incidir en el desempeño de un jugador en un Mundial de fútbol implican múltiples variables: el entorno social, lo ambiental, la tolerancia a la presión, la confianza que sienta en su entrenador, la interacción del equipo en conjunto y los factores propios del organismo como el sistema metabólico, el equilibrio hormonal, la alimentación y el descanso, concluyó el experto.

Efecto en los hinchas

"En los Mundiales de Fútbol la euforia puede dar paso al estrés emocional, que es un sentimiento de tensión física y que proviene de pensamientos y situaciones que nos hacen sentir frustrados, furiosos o nerviosos y nuestro cuerpo reaccionará a esa demanda", indica Wanda Estivariz, coach ontológica.

Según indica la especialista está comprobado estadísticamente que en épocas de Mundiales de Fútbol las entradas a distintos Centros de Salud por ataques y derrames aumenta notablemente, especialmente entre los grupos de población de riesgo. Aumenta el nivel de testosterona, tanto en hombres como en mujeres, en el momento de un partido y eso hace que también aumente la agresividad.

Para manejar las emociones, recomienda: "aceptar lo que no se puede cambiar, hacer ejercicio, comer bien, dormir lo necesario, meditar y aprender a respirar pueden ser algunas herramientas".