Desde que comenzó la pandemia por el coronavirus (Covid-19) varios fueron los factores climáticos que cambiaron por la poca movilidad de las personas. Según un estudio realizado por Greenpeace con un monitoreo satelital analizaron la contaminación del aire de la Ciudad de Buenos Aires, y observaron que disminuyó aproximadamente un 50% durante el mes de mayo, en comparación al mismo periódo del 2019. 

Asimismo, la organización difundió diversas imágenes donde se muestra un contraste significativo entre mayo del 2019 y el mes pasado, en  las concentraciones de gases contaminantes en particular de Dióxido de Nitrógeno (NO2).

“Esta reducción, obviamente, está ligada a la cuarentena obligatoria y la circulación reducida de vehículos. Debemos entender que estos resultados son circunstanciales y que no implicarán modificaciones reales a largo plazo a menos que se comiencen a implementar cambios concretos y graduales en el sistema vehicular urbano”, sostuvo Leonel Mingo, coordinador de campañas de Greenpeace. 

En este contexto, indicaron que las mediciones muestra la relevancia del transporte en la contaminación del aire de las ciudades y la necesidad de avanzar en la transformación total del parque automotor.

Mingo agregó: “La quema de combustibles fósiles para alimentar la movilidad urbana debe quedar, gradualmente, en el pasado si queremos reducir realmente la contaminación en el aire de la ciudad”.

Registros de contaminación 

El NO2 es un gas tóxico que representa una mezcla de sustancias que salen de los caños de escape de los vehículos. Está relacionado al aumento de los problemas respiratorios que afectan a niños y adultos mayores. Produce inflamación en vías respiratorias, alergias, cambios en los alvéolos pulmonares disminuyendo las defensas a enfermedades respiratorias; además, deteriora la capacidad pulmonar, promueve envejecimiento celular acelerado, distintos tipos de cáncer y Enfermedad Obstructiva Crónica (EPOC).

A esto se le agrega que las emisiones por combustión de gasoil han sido reconocidas como cancerígeno de primera categoría por la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer.

Por otra parte, en Ciudades como Buenos Aires, estos gases tóxicos están muy por encima de los niveles recomendados por la OMS, de acuerdo a estudios compilados por Greenpeace en años anteriores. 

Los niveles de contaminación del aire siguen siendo peligrosamente altos en muchas partes del mundo. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), nueve de cada diez personas respiran aire con altos niveles de contaminantes.