La importancia de gestionar nuestra impronta en las redes
Con cada "me gusta" o acciones similares vamos dejando piezas de información que pueden ser usadas a veces en nuestra contra; seguridad y privacidad son dos aspectos clave para los usuarios
Todas las acciones que hacemos en Internet imprimen una huella digital. Las fotos que subimos a las redes sociales, las aplicaciones que usamos en el celular, los comentarios y el "me gusta" que dejamos en la receta de un influencer o el clic inmediato para ponernos a cocinar. Es información y, esos datos personales que vamos dejando a lo largo de nuestra vida en diferentes medios, según los especialistas, resultan muy difícil -casi imposible- de eliminar.
¿Qué tipos de datos circulan en la web? ¿Somos conscientes de lo que subimos? ¿Qué pasa cuando se quiere acceder a un empleo? ¿Qué dice la ley al respecto? Dentro de la huella digital existen diferentes tipos de datos como los públicos -obra social, cuit o cuil, domicilios en las facturas de servicios, resúmenes de tarjetas de crédito-, los publicados por otros y los que uno genera, como subir contenido a una plataforma, comentarios, formularios que completamos, entre otros. Información que muchas empresas utilizan con fines comerciales.
Según Martín Becerra, profesor, investigador y especialista en medios de comunicación, la Internet "plataformizada", es decir, protagonizada por grandes plataformas como Google, Facebook, Apple y Microsoft, tiene como insumo "irremplazable" a la huella de la navegación y de la rutina de usos de cada persona.
"Esa huella nosotros la dejamos por acción o por omisión, o sea, es una huella tanto si utilizás mucho una plataforma para escuchar música pop de los años '90 como si no lo hacés. Y sino lo hacés también ese es un dato interesante porque al estar tan personalizada la segmentación de la explotación comercial, publicitaria sobre todo, que alguien con un determinado perfil no haga algo que el resto del segmento al que pertenece hace, también es un dato que es relevante", explica Becerra y afirma que "hoy por hoy, es el modelo de funcionamiento de la red". "No se me ocurre de qué otro modo funcionarían las grandes compañías del sector", agrega.
Si bien en las últimas décadas hay más información disponible sobre cómo se utilizan y comercializan los datos personales -hasta la industria cultural del cine lo visibilizó a través de documentales como Nada es privado (Netflix) sobre el caso de Cambridge Analytica-, aún hay cierta falta de conciencia sobre la construcción de la huella en el mundo digital.
Para Beatriz Busaniche, presidenta de la Fundación Vía Libre, es difícil de saber el grado de conciencia sobre este tipo de acciones. "Me parece que hay cada vez más, intuitivamente lo digo, un conocimiento de que hay muchos datos personales dando vuelta, que esos datos tienen un valor económico y que son usados por las empresas para distintas funciones muy especialmente para hacernos llegar mensajes publicitarios o que tienen que ver con mantener nuestra atención, presencia y participación en los distintos sitios a los cuales les interesen que sigamos", comenta.
En tanto, Martín Cornejo, gerente comercial en MegaTech S.A afirma que pocos usuarios se dan cuenta del valor de sus huellas digitales y apunta a la falta educación y conocimiento sobre la seguridad en la web. "Las huellas son procesadas por robots e inteligencia artificial que forman parte del complejo sistema donde se comparten los perfiles de usuario y se comercializan los datos", dice.
Los especialistas destacan que tanto los fabricantes de dispositivos móviles como de las redes sociales desarrollan sus productos con conocimiento en neurociencias para que pasemos más tiempo conectados y así no perder la rentabilidad de sus negocios. Al respecto, Becerra apunta a que la población, en general, es consciente de los datos que va dejando en la web pero "no con el nivel de profundidad que tienen estas tendencias".
"Si hacés una encuesta a la población que usa Internet y le preguntás si sabe que los datos de la navegación que ha hecho dejan una huella, creo que la mayoría respondería que sí. Por supuesto no son especialistas, no saben cómo ocurre y probablemente no saben las consecuencias: si esa huella termina borrándose, si se almacena temporalmente; no saben sus derechos, si tendrían derecho a negarse en algunos casos a brindar algunos de los muchos datos que las plataformas colectan sobre los usuarios y que, en algunos casos, no son estrictamente necesarios para la operación que uno como usuario quiere realizar", explica Becerra y añade: "Me parece que ahí hay todo un gris, entre la conciencia pública o social y la operación real de las plataformas en donde se desdibuja el conocimiento social del tema".
En sintonía con Becerra, Leonardo Pigñer, CEO de Ekoparty Security Conference afirma que si bien "definitivamente" falta más conciencia sobre la seguridad y la privacidad de nuestros datos, "no sería justo cargarle toda la responsabilidad al usuario".
"Lamentablemente hay muchas empresas que abusan de los datos que pueden recolectar de los usuarios, aprovechándose de una enorme falta de regulación y control por parte de organismos gubernamentales de muchos países del mundo", asegura. Y añade: "Debemos tomar conciencia de que cuando un servicio es gratis, es porque nosotros (y nuestros datos) somos el producto".
Difícil de borrar
Los especialistas dicen que resulta difícil pensar que todo lo que hicimos -o hacemos- en Internet y las redes pueda borrarse por completo pero sí destacan que se puede ir minimizando de a poco. En este sentido, ¿qué sucede a la hora de ir a buscar trabajo? ¿Las empresas se fijan en la huella digital a la hora de contratar a una persona?
Como country manager de Logicalis Argentina, Leandro Moure afirma que este tipo de prácticas se hacen en nuestro país. "Hay empresas que, una vez que definen el candidato, hacen un search en las redes a ver cómo se mueve esta persona. Entiendo que se hace una vez que ya está preseleccionado, con lo cual no sé si es más grave", señala y agrega que, como parte de la cultura de la empresa especialista en IT, "Logicalis no posee ningún tipo de análisis de perfiles privados", ni a la hora de seleccionar personal así como tampoco de sus empleados. "Sí tratamos de tener una cierta línea en los perfiles de Linkedin, que se ponga los puestos de trabajo que realmente la gente tenga", aclara.
Busaniche señala que, si bien desconoce que este tipo de práctica se realice, es difícil evaluarlo en términos de si es válido o no, más si la información es pública. "Siempre que no medie algún tipo de acto discriminatorio a la hora de tomar personal no parece haber una limitación en esto", comenta y destaca: "Lo que es importante es tener en cuenta que cualquier cosa que posteamos, publicamos y queda disponible públicamente es algo que más temprano que tarde va a ser usado para evaluarnos en alguna instancia".
Al respecto, Moure sostiene tajante: "Si al equipo de Recursos Humanos lo tenés mirando las redes sociales de las personas estás generando un prejuicio de lo que querés ver, y ¿qué querés ver en una red social? Si tiene familia, si tiene o no tiene hijos, si sale de noche. Es un contexto privado que si yo pusiese eso dentro de un análisis estaría prejuzgando al candidato. Si vos te metés en la vida personal de la persona es porque querés y no tiene sentido en un contexto laboral, me parece que no es necesario".
¿Y qué podemos hacer?La clave pareciera estar en empezar a decidir cómo vamos a gestionar y construir de ahora en más nuestra huella en el mundo digital y tratar de vencer el impulso de publicar todo en las redes sociales.
"En primer lugar tener claro qué tipo de información uno comparte: hasta donde quiero que esto lo pueda ver quién, que sea público o privado, que sea solo para mi círculo de amistades. Tomar decisiones informados y conscientes. Así como muy paulatinamente hemos empezado a tomar conciencia de qué alimentos ingerimos, qué tipo de componentes tienen, bueno, también hay que hacer ese ejercicio consciente de participación en los distintos medios sociales en internet", explica la presidenta de Vía Libre.
Por su parte, Becerra destaca que hay que siempre ser consciente de que en las plataformas digitales no solamente hay contactos afectuosos e inofensivos sino que también hay gente muy dañina, "porque así es la sociedad". Y sentencia: "Todo lo que se graba es susceptible de circular. Eso está claro".
Busaniche agrega que la forma de tener un perfil más aceptable, con el que nos sintamos a gusto "es tener una actitud precavida" y "cortar con esa pulsión permanente de postear o contestar cosas". "Hay que pensar antes de dar enviar o publicar, y siempre tener conversaciones con las personas que nos rodean para que muchas cosas que queremos que queden en la esfera privada no salgan", concluye.

