En tiempos de cuarentena, la organización de los hogares también colapsa y la responsabilidad sobre las tareas domésticas se hace evidente con los hijos e hijas en casa, que demandan cuidado las 24 horas del día. Así como también los adultos y adultas mayores. Las tareas de cuidado y de gestión del hogar han tomado el centro de la escena en este escenario mundial de expansión del COVID 19 que ha llevado a la implementación del aislamiento preventivo y obligatorio. La responsabilidad en las tareas del cuidado que recae principalmente en las mujeres argentinas es el factor más importante para comprender la desigualdad que padecen las mismas en las múltiples dimensiones de la vida. Por esto, desde el Centro de Estudios Atenea se preguntaron cuál es el valor monetario de ese tiempo que dedican anualmente las mujeres argentinas (1). El resultado es sorprendente. 

Si todas las mujeres radicadas en las urbes de Argentina que realizan tareas de cuidado recibieran la remuneración estipulada para esta categoría por la Comisión Nacional de Trabajo en Casas Particulares (CNTCP), según el tiempo total que le dedican a esta actividad, el valor monetario sería demás de 4 billones de pesos al año.

Para realizar este cálculo se tomaron los datos de la Encuesta de Trabajo No Remunerado y Uso del Tiempo (EAHU INDEC 2013), que permitieron conocer la cantidad de mujeres dedicadas a esta actividad, la cantidad de horas diarias que le dedican y su condición de actividad. Sobre esos datos se calcula cuál sería el valor monetario promedio diario, mensual y anual del trabajo de las mujeres dedicadas a tareas domésticas y de cuidados en base a la escala de remuneraciones de la Administración Federal de Ingresos Públicos ( AFIP) para el personal de casas particulares vigente desde noviembre de 2019. 

En Argentina, casi trece millones de mujeres realizan tareas de cuidado y declaran que esas tareas le insumen, en promedio, 6.3 horas del día. Si se monetiza el aporte promedio que realiza por día cada mujer, la suma diaria asciende a $882. 

Ahora, no todas las mujeres manifiestan dedicar la misma cantidad de tiempo a las tareas de cuidado. De estos trece millones de mujeres, el 37% tiene un trabajo remunerado, al que se le suman las responsabilidades de la gestión del hogar con una dedicación promedio de horas diaria de 5.8, equivalente a $806 por día. En este punto, se debe tener en cuenta que se ve reducida la cantidad de horas porque muchas veces la población ocupada tiene la posibilidad de contratar trabajadoras de casas particulares y delega en otras mujeres las tareas de cuidado para poder participar del mercado laboral.

Si se hace este ejercicio con las trabajadoras de casas particulares, que representan sólo el 9% de la población de mujeres que se analizaron, se ve que además de su jornada laboral, dedican 6.1 horas por día al trabajo doméstico y de cuidado en sus propios hogares representando casi $26.000 por mes. 

En este marco es muy importante decir que la actividad de las trabajadoras de casas particulares remuneradas se encuentra altamente feminizada y signada por la desvalorización: tienen los menores salarios del mercado y elevados índices de informalidad. En este ejercicio, se observa que el valor de la jornada de trabajo no remunerado alcanza su punto más alto para las mujeres desocupadas e inactivas, que representan el 54% del total del universo de análisis seleccionado. Para estos casos, las mujeres desocupadas alcanzarían un total de $1.042 diarios por mujer, mientras que para las consideradas inactivas (que no trabajan de forma remunerada ni buscan trabajo activamente)el valor sería de $931. Para estos dos grupos es importante destacar que los valores son más altos ya que al no tener un trabajo remunerado, le dedican más horas al trabajo doméstico y de cuidado en sus hogares.

Al hacer el cálculo mensual, queda en evidencia que las desocupadas deberían recibir por estas mismas tareas $31.709, quedando bastante cerca de cubrir la Canasta Básica Total (CBT) para una familia tipo que en diciembre del 2019 era de $38.960.

El valor anual de las tareas de cuidado que realiza cada mujer, asciende a más de $300.000, multiplicado por las 12.954.000 mujeres que realizan tareas de cuidado no remuneradas, el resultado da un valor monetario de $ 4.170.518.470.000. Teniendo en cuenta que este número equivale al 125% del PBI de la Industria Manufacturera de la Argentina, parece relevante considerar que este es el valor del aporte invisibilizado que hacen las mujeres argentinas para garantizar año a año la reproducción de nuestra sociedad.

Como ya se dijo, en Argentina las tareas de cuidado son realizadas en su mayoría por mujeres. Esta distribución desigual al interior de los hogares es uno de los factores que explica la menor participación de las mujeres en el mercado laboral y por ende el acceso al trabajo remunerado. Es en este punto donde empieza el espiral injusto que atraviesan todas las mujeres en el mercado de trabajo: menos empleo, más precariedad, más informalidad, mayor tasa de desocupación y de inactividad. 

En el ejercicio de monetizar la cantidad de horas dedicadas al cuidado estamos queriendo visibilizar la relación directa entre el trabajo reproductivo no remunerado y el trabajo productivo remunerado. En el sentido de poder dar cuenta de que a mayor cantidad de trabajo no remunerado menor es la posibilidad de acceso y permanencia en el trabajo productivo remunerado.

Es necesario empezar a unir lo que la economía clásica desunió en sus inicios, donde instauró como único espacio de intercambio el mercado y definió que todo trabajo no intercambiable en él ya no fuera reconocido como trabajo, por lo tanto no se recompensaba con un pago. En estas épocas de pandemia, ya no se puede negar que el funcionamiento de la sociedad depende del bienestar que se produce en cada uno de los hogares y este no puede ser solo responsabilidad de las mujeres. Ahora resta reconocerlo, equilibrarlo y valorizarlo. 

ONU Mujeres

La organización de Naciones Unidas (ONU) señaló que la pandemia del coronavirus no es solo una cuestión sanitaria. Las mujeres ûdice el organismoû cargan con las labores de cuidados y respuesta frente a la crisis en curso. Además ONU Mujeres indica que, durante la crisis, hay un menor acceso a la salud sexual y reproductiva y un aumento de la violencia doméstica. Por lo que la organización invita a incluir la perspectiva de género en la respuesta frente al covid-19.

(1) Se analizan las mujeres urbanas porque los datos utilizados en la nota son de le Encuesta Anual de Trabajo No Remunerado y Uso del Tiempo, módulo de la Encuesta Anual de Hogares Urbanos. Es decir, que la población rural no está representada.

*Investigadoras del Centro de estudios Atenea.