Grupos de familias instalaron carpas y puestos desde hace días para ser los primeros en ingresara la iglesia de San Cayetano del barrio porteño de Liniers para agradecer y pedir por pan, paz y trabajo. Pocas horas antes de la apertura de la Iglesia, ubicada en Cuzco 150, las calles se llenaron de vendedores ambulantes y puestos con estampitas, rosarios y decenas de adornos con la imagen de San Cayetano, para ser bendecidos durante las 14 misas que se realizan hoy.

La primera ceremonia es a las 4, y la oración central estará a cargo del arzobispo de Buenos Aires, Mario Poli, a las 11.

La organización de los fieles impresiona y no deja nada librado al azar. Es así que se realizan dos filas, ambas ingresan cuando las campanas del templo señalen las doce, pero una es "la rápida" que ve la imagen del santo de lejos, y otra avanza más despacio ya que los fieles pueden tocar la imagen.

Abelino Portillo concurre a esta ceremonia hace 49 años, en esta ocasión junto a otras quince familias que se conocieron haciendo la fila. Ellos también empezaron a guardar el lugar en mayo pero hace dos días levantaron "la carpa".

"Hay gente de San Miguel, de Banfield y de Martín Coronado", aseguró a Télam el hombre que con sus 74 años llegó a Liniers desde Don Torcuato, partido de Tigre, y remarcó que para él San Cayetano "es todo".

La falta de trabajo y la gente que duerme a la intemperie, temas recurrentes

"Agradezco de corazón haber podido venir", dijo. Y agregó que "hay gente que la está pasando muy mal y ni siquiera puede disponer de 200 o 300 pesos para estar acá porque tiene que usar esa plata para alimentar a su familia".

"Por eso este año vengo a pedir por todos, por todas esas personas que la están peleando como pueden, por toda la gente que se quedó sin trabajo, o que terminaron durmiendo en la calle".

En la tercera cuadra de fila que se hace sobre la calle Bynon, Felicia Paiva guarda las mantas con las que se cubrió junto a su hija de 13 años que la acompaña, "desde que nació, todos los 7 de agosto". "La crisis llegó a todos lados, por eso vengo a pedir por aquellos que no pueden venir", dijo Felicia, de 43 años, quien llegó anoche desde San Fernando y aseguró que en ese distrito "se ve como nunca familias enteras durmiendo en la calle. Por ellos, y con la fe que tengo en San Cayetano, vengo a pedir por todos los que necesitan un techo y un trabajo".