Las compras por tarjetas de crédito y débito cada vez ganan más terreno en Argentina. La practicidad de no tener que hacer largas colas en los cajeros automáticos para retirar dinero tienta a un sector cada vez más grande de la población. Sin embargo, conforme se expande esta modalidad, también crecen las estafas, robos y ciberdelitos.

No es una cuestión generacional; los estafadores existieron siempre. Pero las nuevas tecnologías destaparon el ingenio de los maleantes que descubren cada vez más estrategias para robar dinero o datos ya sea por mensajes de texto o incluso en plataformas como Mercado Libre y Mercado Pago

La preocupación es que los ciberdelitos crecen año a año. Según un informe del Observatorio de Delitos Informáticos de América Latina, cada día se reciben en promedio 1,45 denuncias por estos casos. Entre todos los reportes realizados, informaron que bajo esta modalidad roban 643 millones de pesos al año. 

Los robos por tarjetas de crédito son muy comunes, pero trabajan bajo distintas modalidades. Por eso, la mejor manera de prevenir es conocer cómo operan para prestar atención a la hora de realizar una compra. 

Carding

Una de las formas más simples, pero más peligrosas porque requiere mucha atención de parte de los dueños de las tarjetas. El Carding es una operatoria online por la cual el atacante obtiene ilegalmente el número de tarjeta de crédito de la víctima. A veces obtienen incluso el código de seguridad y la fecha de vencimiento de la misma, pero en caso contrario operan con un software que las genera. 

De esta forma, el usurpador hará pequeñas compras con la misma esperando que el dueño legítimo no se entere de ellas, ya que las mayoría de las empresas bancarias actuales ofrecen protecciones contra las compras por tarjetas robadas.

Si el usuario no advierte esta situación a tiempo, a fin de mes recibirá un resumen de tarjeta con muchas micro-compras que totalizarán una gran pérdida

Pishing

Similar a la anterior, el Pishing es una forma fraudulenta de obtener los datos personales de usuarios desprevenidos. Puede aplicarse a cuentas de correo electrónico, cuentas bancarias e incluso a las tarjetas de crédito.

Quienes trabajan con esta operatoria envían cientos de mails, mensajes, WhatsApps o llamadas haciéndose pasar por alguna compañía, como podría ser un banco, diciendo que hubo un problema de seguridad y necesitan revalidar los datos de la cuenta o cualquier mentira similar. 

Generalmente, estos mensajes incluyen un enlace que los redirecciona a una página que simula ser la oficial de la empresa, pero claramente no lo es. Allí aparecerá un formulario para completar con los datos necesarios para que el estafador concrete el robo. 

Las personas más escépticas no tienen ningún problema para detectar esta maniobra, pero miles de personas caen anualmente en estas trampas.

Jackpotting

Este es uno de los medios de robo más sofisticados y también de los más peligrosos, que afecta tanto a tarjetas de crédito como de débito.

Esta técnica consiste en la instalación de un malware físico en los cajeros automáticos por el cual acceden de manera remota a la computadora que lo controla para infectarlo. 

Una vez que realizan el ataque, extraen todo el dinero posible y luego eliminan el virus para evitar dejar rastro de su saqueo.

Cómo evitar los robos de tarjetas de crédito

Para no sufrir las consecuencias de este tipo de estafas, se recomienda seguir los siguientes consejos:

  1. Evitar responder a los mensajes de usuarios desconocidos. Para detectar a un posible maleante, se debe prestar atención al nombre de la dirección de correo y a las posibles faltas de ortografía.
  2. No descargar contenidos adjuntos ni ingresar a los links enviados. 
  3. No enviar ni compartir ningún dato personal por mensaje o correo. Las empresas jamás los pedirán por mensaje. 
  4. Evitar ingresar los datos de la tarjeta de crédito dos veces cuando falla un pago.
  5. Evitar compartir los datos completos de una tarjeta de crédito, débito o prepaga a desconocidos, aún cuando no simulen hacerse pasar por una entidad o empresa. 
  6. Prestarle atención a las ofertas sospechosas como productos gratis que pudieran ser estafas. 
  7. No realizar compras con tarjetas mientras se tiene conexión a una red de WiFi pública, como el de un restaurante o bar. Los hackers suelen operar en este tipo de redes.