La pandemia planteó un escenario de altísima incertidumbre desde sus inicios. La experiencia internacional generó algunas advertencias que no disiparon todas las dudas pero sí resaltaron algunos aspectos relevantes en torno del manejo de la enfermedad, el contagio y las medidas de cuidado. Hoy, a pesar de la disminución de los casos en Argentina, el mundo nos lanza nuevamente una advertencia: la pandemia aún no terminó. Con todo, la respuesta oportuna de PAMI permitió, y lo sigue haciendo, el acceso a la atención de la salud de sus afiliados y afiliadas.

Durante la etapa más crítica de esta emergencia sanitaria, el mayor desafío para una organización como PAMI fue la toma de decisiones en un contexto de incertidumbre. El objetivo siempre fue claro: asegurar la atención médica adecuada y oportuna de nuestros afiliados y afiliadas, la población en más riesgo de sufrir complicaciones por Covid-19, al tiempo que acompañábamos a las personas mayores en el cumplimiento del aislamiento social obligatorio.

Para eso, el PAMI puso en marcha múltiples líneas de trabajo para dar respuesta a la pandemia, con la decisión ineludible de restituir los derechos a las personas mayores, severamente lesionados durante los últimos cuatro años. 

De esta manera, se amplió la capacidad de atención a partir de nueva infraestructura y equipamiento, destacándose la apertura de los hospitales de Ituzaingó y de Esteban Echeverría, la contratación de nuevos prestadores privados, la mejora de la atención telefónica de urgencia y el Programa Residencias Cuidadas. Al mismo tiempo, se acompañó a los afiliados y afiliados para no tener que exponerse a la posibilidad de contraer Covid-19: la receta electrónica permitió garantizar el acceso a medicamentos sin utilizar papel, se prorrogaron automáticamente los tratamientos oncológicos y especiales, se habilitaron los turnos web para agencias y UGL y se creó la Comunidad PAMI, entre muchas otras medidas. De esta forma, fuimos generando respuestas rápidas a cada nuevo escenario, en un contexto muy dinámico. La capacidad de adaptación de la obra social, de sus trabajadores y de quienes tomamos decisiones en cada nuevo desafío planteado es, sin duda, una de las características más destacables de esta etapa. 

La evolución de la pandemia nos propone ahora nuevos desafíos: el aislamiento social obligatorio postergó los cuidados de salud de las personas mayores, tanto de enfermedades agudas y crónicas como del control de factores de riesgo. Es hora de que los afiliados y afiliadas vuelvan a controlar su diabetes, su hipertensión y muchas otras enfermedades características de los adultos mayores, garantizando su calidad de vida y el derecho a la salud. PAMI debe brindar las prácticas y prestaciones necesarias para que eso ocurra.

Esta nueva propuesta se apoya en tres pilares: el programa Chequeate en Casa, realizado en conjunto con la Fundación Favaloro; el plan Medicamentos Esenciales Gratuitos, vigente desde marzo y que alcanza a más de 2.600.00 personas, y la plataforma de Telemedicina, el consultorio online.

Chequeate en Casa es un dispositivo preventivo de salud que implementamos junto a la Fundación Favaloro, pionera en el área. Con este programa buscamos fortalecer las buenas prácticas para el autocuidado y permite a los médicos y médicas de cabecera de PAMI clasificar los casos en orden de prioridad. De esta forma, se podrá derivar y dar la atención médica correspondiente a cada caso. Este convenio nos permite desde PAMI darle continuidad a los chequeos preventivos y asegurar el acceso a una intervención médica temprana. 

La entrega de medicamentos esenciales gratuitos, una medida tomada antes del inicio de la pandemia, es una forma de garantizar el derecho a la salud a nuestros afiliados y afiliadas. Las personas mayores ya no tienen que elegir entre comprar sus tratamientos o cubrir otras necesidades, como ocurrió hasta hace poco. Al mismo tiempo, los medicamentos esenciales garantizan los tratamientos de enfermedades prevalentes con seguridad, eficacia y calidad aseguradas.

Como consecuencia de la emergencia sanitaria, la dispensa de esos medicamentos esenciales se realiza a través de la receta electrónica, lo que garantiza que los afiliados y afiliadas no tengan que asistir al consultorio médico y puedan seguir cuidándose. La experiencia mostró que los profesionales de la salud rápidamente se pusieron a trabajar bajo esta modalidad y tenemos datos que concluyen que a lo largo de la pandemia el acceso a los medicamentos no se vio obstaculizado. Esta herramienta, cuyo uso se generalizó en este contexto, llegó para quedarse y continuará una vez que se termine la emergencia sanitaria. 

Por su parte, la telemedicina permite una nueva forma de comunicación entre médicos y médicas con sus pacientes, que si bien no sustituye la consulta presencial, permite resolver de forma virtual los problemas de baja complejidad, vinculados con medicación o con inquietudes que no necesitan la revisación o el contacto personal.

Estas medidas surgidas como respuesta a la pandemia en un contexto dinámico y continuamente desafiante nos permitieron reforzar nuestro sistema sanitario y dotarlo de herramientas para poder garantizar el derecho a la salud de todos nuestros afiliados y afiliadas.

*Secretario General Técnico-Médico de PAMI

Secretario General Técnico-Médico de PAMI

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Eduardo Perez

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