A pesar de no haber turismo, los alquileres bajo la modalidad contractual de “turísticos” superan a la oferta para vivienda “familiar”. Esta es la forma que encontró el mercado, gracias a la falta de control, para evadir la ley de alquileres y flexibilizar las condiciones de acceso a la vivienda en alquiler.

Las consecuencias: aumentos, expulsión y por supuesto, mayor rentabilidad. 

El 16 de diciembre de 2020 se ofertaron 19.000 inmuebles “para turismo” y 15.000 para vivienda, según informó a través de un comunicado de prensa el Programa inquilinos (Defensoría del Pueblo de la ciudad de Buenos Aires). 

Fernando Muñoz, coordinador del área de inquilinos de la Defensoría manifestó: “Vemos con mucha preocupación la especulación llevada a cabo por el mercado inmobiliario. Las consecuencias que genera esta práctica ya se vieron en ciudades europeas y pueden ser irreversibles”. 

Adjuntamos informe completo realizado por el Programa de Atención a Inquilinos de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad:

¿Por qué aumentan los alquileres?

"La ley de alquileres vigente para todo el país establece como excepción al plazo mínimo legal (3 años) la “habitación con muebles que se arriende con fines de turismo, descanso o similares", aclara el documento.

"Si el plazo del contrato o de los contratos consecutivos supera los tres (3) meses, se presume que no fue hecho con esos fines”. A pesar de ser nulo el ingreso de turistas a la ciudad durante casi ocho meses, la oferta de alquileres turísticos (temporarios) supera ampliamente a la de alquiler para vivienda, convirtiendo al mercado inmobiliario local en un espiral de aumentos constantes", describe.

Los anuncios están dirigidos a inquilinos sin garantía: piden un mes de adelanto, un mes de depósito y otro de comisión inmobiliaria.

El tiempo de la locación es arbitrario, en general se discute personalmente, puede ser de 3 o 6 meses. Los avisos que publican el plazo, en general mencionan que es por un mes (1).

En general son departamentos nuevos o construidos durante el boom inmobiliario de la Ciudad (2003- 2007). Están amoblados; son miles de unidades preparadas para inquilinos que no van a comprar heladera ni colchón, porque alquilan como turistas.

Comisión inmobiliaria

El precio es mayor que el alquiler de vivienda (un 20% más), pero el negocio está en hacer “contratos cortos”, que le permite al locador aumentar el precio cada tres meses (hacer cuatro ajustes del alquiler en un año) y al intermediario cobrar comisión inmobiliaria (la ley 5859 que no permite el cobro de comisión al inquilino, rige solamente para el alquiler habitacional, no para el temporario o turístico).

¿Quiénes son esos inquilinos que firman contratos turísticos?

Sin duda, no se trata de turistas sino de inquilinos residentes, vecinos que trabajan o estudian y desarrollan su vida cotidiana en la Ciudad de Buenos Aires. 

Con tasas de turismo 0 (cero), la Ciudad establece un record de oferta de inmuebles turísticos superior al número de viviendas que se ofrecen bajo la ley votada en el Congreso Nacional. Esto último indica que el alquiler temporario o turístico responde a un interés de burlar las leyes establecidas, cobrar comisiones inmobiliarias, someter al inquilino a un régimen despojado de derechos, y obtener una renta mayor. Y el efecto inmediato es una indexación, un aumento constante del alquiler de vivienda, porque si el negocio tiene absoluta libertad para realizarse sin controles ni sanciones, el resto de las locaciones, aquellas que están ajustadas a la ley, considera atrasada su renta.

Esto es lo que ocurre en la ciudad de 0 1000 2000 3000 4000 5000 6000 7000 8000 Oferta por distrito Habitacional Turistico 3 Buenos Aires, donde los alquileres habitacionales son un 30 a un 50% más caros que en las ciudades capitales de provincia.

El alquiler turístico en la ciudad de Buenos Aires -al día 16 de diciembre de 2020- presenta una oferta de 19.000 inmuebles y el alquiler de vivienda solo tiene una oferta de 15.000. Este no es un fenómeno nacional.

De acuerdo a las dos páginas más consultadas por los inquilinos e inquilinas, en la ciudad de Rosario, por ejemplo, el alquiler de vivienda tiene una oferta de más de 3.500 inmuebles y el temporario o turístico no llega a 100. Esta es la realidad del alquiler habitacional en la ciudad, el alquiler temporario indexa, inflaciona el alquiler de vivienda.

Si hacer contratos prohibidos por la ley, cobrar comisión inmobiliaria por esos contratos y someter a la inquilina o inquilino al silencio por tener que “renovar” cada tres meses se hizo una práctica tan pública y absolutamente permitida, ¿por qué no van a aumentar los precios de todos los alquileres?

El libre mercado, el dejar hacer en las relaciones de vivienda, perjudica a los ciudadanos porque nadie puede tener condiciones de vida dignas si destina más de la mitad de sus ingresos a vivir bajo techo. Es necesaria una política pública de alquileres, un Estado que regule y haga cumplir la legislación, porque las consecuencias las sufren el 40% de los hogares porteños.