"Lo que parecía una utopía deja de serlo", expresó emocionado José Luis Randazzo, gerente general de VENG, la empresa a cargo de la operación del centro de control de la misión del Satélite Argentino de Observación Con Microondas (Saocom) 1B. Este domingo, el satélite será lanzado desde el centro espacial de Cabo Cañaveral, Estados Unidos, y dará comienzo a un proyecto que fue planeado hace 26 años.

"La ciencia y la tecnología trascienden fronteras y le dan calidad a un país", destacó Randazzo, gerente general de la empresa de servicios y desarrollos tecnológicos con participación pública y privada que se encargará de control de la misión.

El satélite obtendrá y emitirá imágenes de muy buena calidad e información sobre los niveles de agua del suelo, fundamental para el agro, y además, permitirá obtener información sobre la presencia de buques en zonas de jurisdicción argentina.

Cómo se construyó el satélite

El Invap, contratista principal, aportó la instalación electrónica de la antena, responsable del segmento de vuelo y además hizo el diseño, la construcción y ensayos de la plataforma de servicio, corazón de cada Saocom.

La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) se encargó del diseño de las estructuras, de los mecanismos de la antena y la fabricación de los módulos radiantes.

La CNEA diseñó las estructuras y los mecanismos del satélite

Y VENG, una empresa que tiene a la Comisión Nacional de Actividades Espaciales ( Conae) como inversionista mayoritaria, brindó servicios de ingeniería en sistemas, apoyando a la jefatura del proyecto.

Randazzo, de profesión contador, explicó que VENG se preparó y se adecuó para cubrir gran parte de las necesidades que tenía la misión y detalló la tarea en cuatro rubros que estuvo a cargo de la empresa, que significó la ocupación de muchas personas y años de labor.

Las cuatro claves del Saocom

"En primer lugar, el trabajo de hardware, que es el soporte técnico profesional en la ejecución de los procesos de verificación y validación de la Antena SAR (SyntheticAperture Radar) 1A y 1B, -el instrumento principal de la misión Saocom-, realizando el diseño y ensamble de los componentes, la integración total de las antenas, ensayos ambientales y de calificación, de control y de logística", precisó Randazzo.

Esa antena se envió luego a Bariloche con personal de la empresa, de la Conae y el Invap, donde se terminó de integrar el satélite completo. "También hubo que hacer desarrollos de toda la infraestructura que queda en tierra, para recibir la información que manda el satélite y hacer un seguimiento de toda su vida útil", agregó.

"En segundo término estuvo la ingeniería y puesta en marcha del centro de control de misión Saocom en Córdoba que no sólo es preparar el satélite, sino todo lo que tiene que ver con su operación", contó Randazzo.

Muchos trabajadores participaron en el proceso

Y detalló que en esa área "trabajaron operadores aportados por VENG en tareas de ingeniería, como la especificación y monitoreo de desarrollos de software, posterior aceptación, validación e integración de IT".

En tercer lugar "tuvimos a cargo la operación del centro de control de misión Saocom, en el esquema 24/7 (24 horas, los 7 días de la semana)".

"La cuarta pata de toda esta tarea será hacerse cargo de la comercialización de los productos Saocom, ya que si bien la misión fue concebida por la Conae pensando en las necesidades de la Argentina y en los requerimientos de usuarios concretos, hay una oportunidad de contactar interesados en la información de Saocom a nivel global", puntualizó.

El gerente general de VENG sostuvo que ya comenzaron a contactar a usuarios comerciales y se recibió una buena respuesta. "Hay muchas empresas interesadas en usar esa información, o en ser desarrolladores, socios de negocios. Ya hemos vendido algo de información y es bastante promisorio", dijo.

Al respecto, indicó que en caso de concretarse "sería una exportación de alto valor agregado, de tecnología elaborada en la Argentina y por argentinos".

Cómo es el satélite

Sobre las características del satélite, Randazzo especificó que es "exponencialmente mayor comparado con los satélites anteriores que veníamos produciendo, ya que se trata de un satélite radar SAR en banda L, con características orientadas a los requerimientos que el país necesita".

"Pero también despertó mucho interés en la comunidad científica internacional, ya que -sacando uno similar de los japoneses- es el único existente en el planeta en este momento con esas características", señaló.

El Saocom 1B es "algo que muy pocos han hecho"

"La Argentina no sólo está en el selecto grupo de países que puede desarrollar satélites de radar, sino que se enfocó en hacer algo que muy pocos han hecho y esto tiene que ver con la banda L y el tamaño de la antena que posee una superficie de 35m2, pesa 1,5 toneladas y está compuesta por siete paneles. La resolución máxima es de 10 metros, y el tiempo de revisita máximo con los dos satélites en órbita es de 8 días", detalló.

Randazo contó a Télam que una vez que el cohete Falcon 9 de la empresa SpaceX lance el Saocom 1B, y se separe del lanzador, personal de VENG desde el centro de control de misión de Córdoba va a tomar el control del satélite y comenzará a desarrollar una serie de actividades críticas, como el despliegue de los paneles y de la antena, calibrarlos y alistarlos. "Una vez transcurrido ese lapso de unas 36 horas, estará listo para producir", acotó.

El satélite, orgullo argentino

El desarrollo de la Misión Saocom demandó 17 años de trabajo, participaron más de 80 empresas tecnológicas y unos 800 especialistas en distintas ramas de la ingeniería, física, matemática e informática.

"Actualmente VENG cuenta con 400 profesionales trabajando de los cuales unos 180 están en Córdoba abocados a la Misión Saocom", dijo Randazzo, quien puso de relieve que se trata de un proyecto muy importante para la empresa ya que "nos deja un montón de aprendizajes, acrecentamos mucho nuestro plantel y contamos con más recursos humanos calificados para la industria espacial".

El satélite se ganó la curiosidad de científicos extranjeros

"Pero también tienen aplicación en otras industrias de tecnología de alto valor agregado, como las aeronáutica, electromedicina y automotriz. Claramente son un derrame de la actividad espacial y de la ciencia desarrollada en esta misión", sostuvo.

Para Randazzo, "trabajar como argentino en un proyecto de alta tecnología a la par de cientos profesionales de tanta calidad, con tanta pasión por su bandera y por lo que hacen, es un plus que hace que esto sea posible".

"Es muy motivador este compromiso de poder llevar tu tecnología al mundo, con un equipo tan grande detrás; fueron muchos años de trabajo y ahora es ver que lo que parecía una utopía deja de serlo", finalizó.