Los dueños de los camping que se extienden por toda la Costa Atlántica, desde San Clemente hasta Monte Hermoso, aseguraron hoy que cumplen con las medidas sanitarias ante la pandemia del coronovirus (Covid-19),  de cara a la temporada, pese a que hasta ahora no lograron la habilitación del Gobierno provincial.

Esta negativa se debe a que los campings disponen de instalaciones comunes y baños compartidos, "donde el riesgo de contagio es alto", según señalaron los sanitaristas.

Hectáreas al aire libre, entorno natural enmarcado por playa o bosques e instalaciones "adaptadas a la pandemia", describen este tipo de complejos, cuyos dueños aseguran "son los que más cumplen" con medidas sanitarias, y advirtieron que si no abren el próximo verano, miles de turistas bonaerenses se quedarán sin vacaciones.

Los propietarios –que ya presentaron protocolos al Ministerio de Turismo de la Nación–, confían en que podrán ser incluidos en las actividades permitidas en temporada y subrayan: "El camping no es un lugar inseguro, y ya pasó en todo el mundo, por estar al aire libre, fue uno de los lugares que más se utilizó durante el verano".

Pablo Domínguez, dueño de El Carmen, en Santa Teresita, sobre un predio de 3 mil plazas lo que lo transforma en uno de los más grandes de la provincia, aseguró a Télam que "en todo el mundo se abrieron primero los campings, por implicar menos riesgo que en cualquier otro establecimiento cerrado".

Junto con un grupo de propietarios, Domínguez pidió que se habiliten los campings en La Costa tras un año difícil, en el que perdieron la temporada de colegios, semana santa y todos los fines de semana largo por la pandemia del coronavirus.

"Hace un mes y medio, en muchos medios decían que el camping era lo más seguro y lo que más había funcionado en Europa. Pensamos que éramos los afortunados de la temporada y ahora se dio vuelta", dijo Domínguez.

Para Rafael Mugica, del Complejo de Mar Miguel Lillo, en Necochea, se trata de una actividad que apunta a un público que difícilmente pueda vacacionar sin esa opción: "Es público que no puede alquilar una casa o ir a un hotel. Muchos llegan con una caja con ahorros de todo el año y la abren adelante nuestro. Con ese ahorro no van a llegar a un hotel, esto sería una medida no grata para una franja grande de gente que confía en nosotros", explicó.

El camping de Mugica tiene siete hectáreas y cuenta con 50 familias que no trabajan desde el 15 de marzo: "Ese día, 120 personas acampaban y se tuvieron que ir, devolvimos reservas y desde entonces hemos tenido el ingreso de cero peso", comentó.

Para el empresario, cuyo predio alberga "la misma cantidad de personas que 40 hoteles juntos en la ciudad", no son tantos los campings comparado con los hoteles, pero consideró "son importantes para el turismo, y el riesgo si no se habilitan es el que la gente acampe igual y en cualquier lado".

Propuestas para la habilitación

Alrededor de 80 son los campings que se extienden por toda la costa bonaerense, pero los complejos varían de acuerdo a la cantidad de plazas e infraestructura.

"Nuestro camping cuenta con 100 mil metros cuadrados, podrían entrar 4 mil personas pero pedimos pasar a un aforo del 10%, o sea 400 personas", precisó Carlos Pilaftsidis, del camping marplatense El Griego, que opera desde 1978.

"Es como si tuviéramos 800 habitaciones al aire libre, y ahora entre habitación y habitación, que serían las parcelas, dejaríamos una de por medio, donde hay distanciamiento social y natural", agregó.

Una de las razones por las que los propietarios entienden que se dejó afuera al sector es el tema de las duchas compartidas, pero aseguran que se puede implementar una solución para que no sea un obstáculo: "Al achicar el aforo, podemos dar turnos de 10 minutos de tiempo por familia", dijo Pilaftsidis.

Duchas espaciadas y externas, control de temperatura, ingreso restringido a determinada cantidad de personas a los vestuarios, duchas con agua tibia para no generar vapor, son algunos de los puntos que consensuaron y que presentaron a las autoridades municipales, tomando modelos de protocolos europeos.

Las cabañas o los motorhome también son parte del reclamo, ya que ambas cuentan con baños incorporados, pero quedarían afuera en caso de permanecer cerrados los complejos.

"En septiembre, publicamos las tarifas con 25% de aumento y desde entonces recibimos 50 reservas de casillas y motorhome porque la gente no quiere compartir baños así que tampoco van a estar saturados", dijo Mugica, tras precisar que muchas consultas fueron para instalar casas rodantes.