La organización Madres Víctimas de Trata, que se encontraba "al borde del desalojo", logró conservar su única sede, ubicada en el barrio porteño de Constitución, luego de que durante el Día Internacional de la Mujer alcancen los $8 millones en donaciones que necesitaban para comprar el local gracias a una campaña de redes sociales.

"Estamos al borde del desalojo, en una sede que tiene más de 35 años de antigüedad", había contado Margarita Meira, titular de la ONG, en un video que circuló en los últimos días. "Las Madres necesitamos colaboración porque no podemos seguir avanzando en esta lucha. Tenemos más de 11 causas en la Justicia por trata de personas. Somos todos voluntarios, necesitamos colaboración para seguir sacando a las pibas de los prostíbulos", contó.

A raíz de esta situación crítica las Madres Víctimas de Trata comenzaron a vender delantales a $300, y el reclamo llegó a la politóloga Florencia Freijo, que viralizó el pedido de ayuda en sus redes sociales. Luego se sumó el influencer Santiago Maratea, que hace algunas semanas organizó una colecta de dos millones de pesos para comprar ambulancias para una comunidad wichí en Jujuy.

"Todavía no podemos creer lo que estamos viviendo. Desde hace mucho tiempo Flor Freijo sintió nuestro dolor, compartió nuestros posteos, exigió que los organismos estatales nos recibieran como correspondía, se puso a disposición… Pero lo más sorprendente es que nunca le pedimos nada de eso, siempre lo ofreció. Y ayer, cambiando un rumbo hacia el barranco, lideró junto a @santumaratea1 una colecta que jamás hubiéramos soñado en la fecha más potente: el #8M", celebró la ONG.

Al agradecer lo que se viralizó como la colecta de 8M en el 8M (8 millones de pesos para el 8 de marzo), las integrantes de la ONG manifestaron que Freijo las ayudó a "contar que trata y prostitución son dos caras de la misma moneda y que el 'vienen por nuestras hijas' no se refiere sólo a una combi blanca".

La historia de Madres Víctimas de Trata

La organización sin fines de lucro funciona como tal desde 2015 aunque la lucha de Margarita Meira y las otras madres comenzó hace 30 años. Se mantiene gracias a donaciones, profesionales que trabajan de manera voluntaria y la solidaridad de la gente. Además de dar asistencia a víctimas y familiares de víctimas de trata y prostitución, tiene un comedor comunitario donde preparan 600 viandas por día.

La hija de Meira, Graciela Susana Becket, desapareció en 1991, cuando tenía 17 años. Estaba de novia con Luis Olivera, 25 años mayor. El hombre resultó ser un proxeneta y, luego, su asesino. Un año después, Meira la encontró, muerta. Le habían abierto el gas mientras dormía en el lugar donde la explotaban sexualmente. Desde entonces, la mujer comenzó a rescatar chicas de los prostíbulos.

Meira nunca pudo ver preso al asesino de su hija. Cuatro años después de la muerte de la chica, se enteró que el novio y proxeneta pagó una coima de 40 mil dólares para hacer pasar la muerte de la adolescente como un accidente.

Este lunes, en las redes sociales, Madres Víctimas de Trata manifestó: "Hoy, #8M #DiaInternacionalDeLaMujer nos encontramos frente a la esperanza de poder comprar nuestra sede y que se convierta en nuestro espacio propio para siempre: un espacio por y para las víctimas del sistema prostituyente, sobrevivientes y familiares".

"Aunque el Estado no nos reciba y no nos escuche, sabemos que siempre va a haber una mano solidaria para salir adelante, para no claudicar, para que nuestro trabajo diario de lucha contra la trata con fines de explotación sexual no cese hasta que no le pase ni a una piba más nunca más", sostuvieron.