La escritora Tununa Mercado, distinguida recientemente con el premio a la trayectoria del Fondo Nacional de las Artes (FNA), asegura que su relación con la escritura ha sido "muy interrumpida" en el último tiempo, que para ella exponerse ha sido una forma de vida, y adelantó su próximo libro: un repaso de su biografía a través de los libros para la colección Lectores de Ampersand.

La autora de "En estado de memoria" y "Yo nunca te prometí la eternidad" dice haberse sorprendido por el premio que decidió "agradecer" al director del FNA Mariano Roca y "dedicar" a su "maestro y compañero de toda la vida", Noé Jitrik, y a la dirigente Milagro Sala de quien cree que está "injustamente presa". Mercado vivió en Francia durante el gobierno de Onganía, volvió a Buenos Aires como periodista de cultura y a fines del 74 volvió a exiliarse en México.

"Se armaron grupos con distintos perfiles: los más vinculados a la guerrilla, los que no tenían impronta militar. Se conformaron organismos para trabajar lo que pasaba en la Argentina. Eso es lo que hacen los exiliados: estar siempre pendientes de lo que pasa en su país".

—¿Cómo surge la revista FEM?
—A partir de conocer compañeras mexicanas, hasta que me vine formé parte de la dirección colectiva. Era un feminismo bastante militante el de mis compañeras, eran todas académicas. Una de las fundadoras fue Alaíde Foppa, cuyos hijos vivían en Guatemala comprometidos en la guerrilla y en uno de sus viajes la mataron. Fue un golpe muy duro. También estaba la escritora Elena Poniatowska, la antropóloga Marta Lamas y Rosa María Roffiel, que escribió la primera novela lesbiana, "Amora".

—¿Cómo es hoy tu relación con la escritura?
—Es muy difícil porque soy muy interrumpida. Tuve una neumonía y cuando salí, estuve muy mal de energía. Se murieron amigos queridos en un interregno muy breve. Después tengo imposiciones, escribir lo que se me de la gana no se me ha dado últimamente.