La presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Marta Vásquez, falleció esta madrugada a los 90 años, en el Sanatorio Anchorena, donde estaba internada con un cuadro de neumonía, confirmó a Télam Taty Almeida, también dirigente de la entidad.

Los restos de Marta Vásquez Ocampo serán velados en la Legislatura porteña a partir de esta tarde, entre las 18 y las 19, según indicó a Télam su hijo Gustavo.

La dirigente de derechos humanos había sido internada por tercera vez en un mes y medio como consecuencia de una fractura de escápula producto de una caída, y su salud se deterioró aún más cuando se sumaron dificultades pulmonares.

Tenía una hija, María Marta, desaparecida en 1976, a los 23 años, y con un embarazo reciente.
Desde entonces, buscó a su hija y a su nieto o nieta en el país y en el exterior, sin lograr obtener información sobre su paradero ni el de los responsables de su secuestro y desaparición.

Marta había nacido en Bahía Blanca en 1927 y se había casado en 1946 con José María Vásquez, diplomático de carrera a quien acompañó en cada destino que ocupó.

La pareja tuvo seis hijos, de los cuales María Marta fue la cuarta en nacer y única hija mujer.

"Primero mi esposo fue nombrado diplomático en Italia y allá nacieron los tres primeros.

uego en Argentina, nacieron otros dos, y el último fue en Chile. Ibamos con la casa a cuestas para todos lados y, en general, en cada sitio estábamos 4 años. Hace poco me puse a contar y llegué a la cuenta de que nos mudamos 17 veces de casa", recordó en una entrevista.

María Marta, recibida de psicopedagoga, misionó en Maitén y Lago Puelo, provincia de Chubut, donde conoció a su marido, con quien volvió a Buenos Aires, junto a otras jóvenes para trabajar en la villa del Bajo Flores, y donde construyeron una guardería para que las madres pudieran trabajar.

El 14 de mayo de 1976 María Marta y su esposo fueron secuestrados en un operativo represivo junto con siete jóvenes, entre ellos Mónica Mignone, hija del fundador del CELS, Emilio Mignone.

Vásquez y su esposo se encontraban por entonces en México y desde ese momento, la noticia que le había dado su hijo por teléfono modificó completamente la rutina de la vida familiar.

El intento de búsqueda individual comenzó como el de tantas madres cuyos hijos eran secuestrados: en su caso, por la carrera de su esposo, el contacto se vehiculizó infructuosamente con amigos militares, aeronáuticos y de otras fuerzas.

Pronto llegó el encuentro con otras madres en la Plaza de Mayo y la expectativa de que su hija regresara se fue diluyendo a medida que pasaban los años.

Sin embargo, Vásquez no dejó de reclamar por los desaparecidos de la última dictadura tanto en el ámbito local como internacional, participando en representación de la Asociación Madres de Plaza de Mayo en el Primer Congreso de la Federación Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de Detenidos Desaparecidos (FEDEFAM) en Costa Rica en enero de 1981, organismo del que fue presidenta en 1999.

También estuvo presente en el Coloquio de París de 1981 y asistió a las reuniones anuales de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas.

En 1986 fue elegida "Personalidad Destacada de los Derechos Humanos" por la Legislatura porteña.

Llevó su voz y la historia de lucha de las Madres por todo el mundo y participó de la Convención Internacional para la Protección de todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas, votada por Naciones Unidas, que entre otras cosas, declaró la desaparición forzada de personas como crimen de lesa humanidad. 

Hasta que su salud le permitió, participó de las tradicionales rondas de los jueves de las Madres de Plaza de Mayo, de las marchas de la Resistencia y llevó a las escuelas el mensaje de construcción de memoria a partir de la lucha de los movimientos de derechos humanos frente al terrorismo de Estado.