El cupadruple femicida Ricardo Barreda murió esta tarde a los 83 años en un geriátrico del partido bonaerense de José C. Paz. Mató a sus dos hijas, sus 

El odontólogo platense se encontraba en el geriátrico "Del Rosario" de la localidad de José C. Paz y su muerte se produjo por "causas naturales", ya que desde marzo pasado arrastraba problemas de próstata y de Alzheimer.

En 1995 Barreda había sido condenado a prisión perpetua por asesinar a escopetazos el 15 de noviembre de 1992 en su casa de La Plata a sus hijas, Adriana, de 24 años y abogada, Cecilia, de 26 y odontóloga, a su esposa, Gladys McDonald, de 57, y a su suegra, Elena Arreche, de 86.

El cuádruple femicida primero negó la acusación del cuádruple crimen e intentó hacer pasar el hecho como un robo a su casa, pero finalmente confesó, y, cuando aún no existía la figura legal del femicidio, fue condenado a reclusión perpetua por triple homicidio calificado y un homicidio simple.

Cómo matar sin cometer errores

En 2010, en una entrevista con el diario platense Diagonales, el juez Eduardo Hortel, presidente del tribunal que lo condenó, explicó la encrucijada en la que se encontró a la hora de juzgar a Barreda:

En el caso Barreda el tema para el tribunal fue determinar si era un simulador –cómo decía el perito Jorge Folino– o un "paranoico", dos posturas antagónicas que planteaban los peritos psicológicos. Los jueces debían decidir a cuál de las dos pericias le daban preponderancia. Enfrente tenían a un hombre que había disparado contra su ex mujer, sus hijas y su ex suegra con una escopeta y luego las había rematado a todas.

“No lo recuerdo textual, pero cuando terminaba de declarar le preguntamos cómo se había sentido después de matar a las mujeres. Él dijo que se sentía muy mal. Creo que usó la palabra mortificado. Después fue a ver a la novia y cuando ella le preguntó cómo estaba él le contestó: 'me mandé una cagada bárbara'. Pero un paranoico nunca hace algo malo. Era una respuesta impropia para un paranoico", describió Hortel.

—¿Qué pasaba en esa casa?
—Barreda estaba separado. Incluso cuando compraron la casa de 48 (entre 10 y 11) ya estaban divorciados con las leyes de la época, pero vivían juntos por un acuerdo. Él usaba una habitación y un consultorio y las mujeres el resto de la casa.
—Barreda era maltratado, todos recuerdan que le decían “Conchita”.
—Claro, él no tenía por qué hablarles, pero se les acercaba y ellas lo despreciaban. Hay que pensar que Barreda era muy putañero. Desde que eran chiquitas sus hijas lo veían andar con las minas de aquí para allá, sin ocultar nada.
—¿La idea de los asesinatos fue creciendo en él?
Tenía la escopeta atrás de una puerta y poco antes del crimen se anotó en un curso de homicidio que daba el Colegio de Abogados.
—¿Qué querría aprender?
Cómo matar sin cometer errores. Estaba perfecto el tipo, sabía lo que hacía.

La historia tras la condena

Durante el juicio, Barreda afirmó que decidió matar a las mujeres de su familia como consecuencia de una "una reacción" suya "a los maltratos y humillaciones" que recibía de todas ellas.

Luego de varios intentos judiciales, logró que en 2008 le concedieran la prisión domiciliaria y se fue a vivir a la casa de su pareja Berta "Pochi" André, a quien conoció cuando lo iba a visitar a la cárcel.

Pero en 2015 se tuvo que ir de esa vivienda porque "Pochi" murió a raíz de un problema neurológico que se le agravó.

En diciembre de ese año se le concedió a Barreda la libertad condicional y en mayo de 2016 se declaró "extinguida la pena impuesta" y se hicieron "cesar las accesorias legales impuestas".

El múltiple femicida pasó sus últimos años en la pobreza, ya que luego de lograr la libertad condicional vivió un año entre los pasillos del Hospital General Villegas de Pacheco, donde se decía que simulaba ser otra persona, que amenazaba a médicos y enfermeros.

Después, fue internado por un breve período en el hospital Eva Perón de Tigre y finalmente se fue a vivir al geriátrico de José C. Paz.

"Tenía un mal estado general, sufrió un paro cardiorrespiratorio. Estaba parcialmente lúcido, no tenía problemas con las personas del lugar. Se lo veía tranquilo", contó una persona del asilo al portal Infobae.