A esta altura, ya ha sido amplia y extensamente establecido que uno de los productos de la actual crisis es que las personas, más allá de la función o el rol que desempeñen, serán puestas a prueba para demostrar sus "verdaderos colores" al enfrentar diversos, novedosos y cambiantes escenarios y situaciones.

Si hacemos zoom en el liderazgo, avizoro en lo personal una nueva estirpe que emerge: los Neolíderes. Uno de los tantos desafíos y responsabilidades de esta nueva generación, compuesta por una combinación de líderes AC (antes del COVID-19) y líderes TC y DC (transcurriendo el COVID-19 y después del COVID-19), es el rediseño asistido de equipos y organizaciones.

Los líderes y sus asistentes, pensando como diseñar las respuestas y adecuaciones, deberán integrar las necesidades de las personas y del negocio para lograr un éxito sostenible en la "nueva normalidad", cuyas formas y sucesivos detalles aún están en construcción.

Una de las herramientas que, en mi opinión, tienen a mano y deberían aprender y aplicar los neolíderes es el Pensamiento de diseño (Design Thinking). ¿Qué es y cómo podemos incorporarlo en nuestro portafolio de habilidades activas.

El pensamiento de diseño es un proceso iterativo y no lineal que busca entender a los usuarios, desafiar supuestos, redefinir problemas y crear soluciones innovadoras para prototipar y testear su utilidad. El método consta de 5 fases y suele ser más útil cuando queremos abordar problemas que están pobremente definidos o son desconocidos. En otras palabras, íen este momento!

El primer paso es EMPATIZAR

Es fundamental observar el entorno con mirada fresca, superando los sesgos instalados (tener presente los principios heurísticos de disponibilidad y representatividad, que condicionan nuestras decisiones). Otra clave es buscar entender al público objetivo a impactar (asiste el ejercicio de empatía cognitiva, emocional y social). Buscar conexiones, determinar qué es importante ahora (priorización con foco), preguntar y preguntarse por qué y para qué (definir y trasmitir el propósito, círculo de oro de Simon Sinek: empezar con por qué), completan el cuadro de la empatía.

Sigue el paso de DEFINIR FOCO

Es necesario primero encuadrar el problema (en la actualidad fuertemente asociado al quiebre del statu quo y sus implicancias). Una vez hecho esto, fijarnos en encontrar patrones (para reducir la incertidumbre), lo que sigue es el establecimiento de un punto de vista (que propondremos con el propósito de lograr consenso).

A continuación, la etapa de GENERAR IDEAS

En este punto, las habilidades y aptitudes principales son: cambiar puntos de vista con nuestros colaboradores y asistentes (desplegar nuestra capacidad creativa y neuroplástica), explorar lo inesperado (tener coraje y superar el "brainblocking", nuestros bloqueos mentales o mentes candado), suspender juicios y "scenario planning" (preguntarnos frecuentemente "¿qué pasaría si?" o "¿por qué no?").

Llegamos entonces a la cuarta instancia que es la de PROTOTIPAR

Allí es deseable arriesgarse (incrementar el umbral de tolerancia al error), fracasar rápido y levantarse aún más rápido (demostrar resiliencia). Es muy importante recordar que no debemos obsesionarnos con los detalles, sino buscar el mínimo producto/servicio viable (MVP en sus siglas en inglés).

Finalmente, arribamos a la fase de TESTEO

Aquí buscamos las reacciones del equipo, generar construcción colectiva (creando y manteniendo espacios colaborativos y de co creación). Para poder capitalizar lo relevado y revelado, hacer una evaluación y posterior análisis acerca de lo que funcionó y lo que no. Aplicar el testeo realizado para mejorar la solución (mejora continua).

En conclusión, tenemos que ser capaces de capitalizar los descubrimientos del proceso. Así cerraremos el círculo logrando el objetivo definido en un inicio: actuar y diseñar presente y futuro con las personas en mente y poniéndolas en primer lugar. Si como líderes lo logramos, estaremos sentando las bases y dando el ejemplo para que nuestros equipos hagan lo propio con clientes, proveedores y consumidores. Cambiar nuestra mentalidad traerá aparejado un cambio en la manera en la que nos conectamos y prosperamos, en un neoambiente que pide y espera la intervención de neolíderes.