"La cultura es lo que, en la muerte, continúa siendo vida"

Andre Malraux

Existe una hipótesis plausible que plantea que a mayor cerebro más inteligencia. Es así que se piensa que evolutivamente el cerebro fue agigantando su tamaño en los primates, luego aún más en los homínidos (primates que deambulan en dos patas) y aún más en el homo sapiens.

A esta hipótesis se le suma que cuanto mayor capacidad encefálica los animales se transforman en gregarios. Pero además cuanto más tamaño encefálico más poder invasivo y tecnológico.

Así, se convierte el ser humano en la especie dominante sobre la tierra invadiendo todos los continentes, manejando la tecnología y ha generado los mayores conglomerados sobre la tierra: las grandes urbes.

Sin embargo existe otra hipótesis sobre el crecimiento encefálico, bastante asertiva: el cerebro podría haber crecido como consecuencia del aprendizaje y la cultura.

Teniendo a esta última como los factores comunes de un grupo, sean costumbres o comportamientos, transmitidos entre sus miembros de una generación a otra por imitación.

En la cultura oriental, las personas muestran un pensamiento holístico y, en la occidental, individual

Especialmente por el aprendizaje, copia y la innovación creatividad posterior, que lleva a los homínidos a alimentarse mejor. Seleccionando y perfeccionando la recolección de alimentos.

Mejorando la capacidad de digestión y la proporción de calorías y proteínas al cual está capacitada para recibir una especie, generando así un círculo vicioso positivo. A mayor aprendizaje mayor tamaño encefálico, así se genera más aprendizaje y cognición.

Este aprendizaje se basa en un instinto primitivo que sucede en animales como aves o mamíferos inferiores, que es la copia, que genera una nueva conducta subsecuente. Pero en el caso de los primates y más aún en los homínidos, esta copia generó procesos conductuales más precisos. Pero además con capacidad de innovación, lo que genera un conocimiento de mayor calidad.

Esta hipótesis la plantea el biólogo conductual Kevin Laland de la Universidad de St Andrews quien piensa que el homo sapiens ha desarrollado la capacidad de transmisión social a través de una copia más perfeccionada, tanto en la capacidad de transmisión como en la de reproducción posterior del evento aprendido.

Se produjo entonces mayor perfección en la extracción de alimentos, en la comunicación de entre los miembros del grupo y en el lenguaje humano complejo. A esta teoría Laland la llama la "Sinfonía inacabada de Darwin".

Se le suma a este perfeccionamiento comunicacional un aumento de la longevidad de las especies, que desarrollan una mayor capacidad encefálica y mayor red social. A este proceso lo denomina: "impulso cultural". Mejorando además exponencialmente la capacidad tecnológica, lingüística y la generación de herramientas.

La Investigación Cerebral Transcultural es un área que investiga hasta dónde y cuánto influyen los marcos culturales, por cierto disímiles, en el hombre.

Decía el novelista y ensayista francés André Maurois que la cultura es lo que queda después de haber olvidado lo que se aprendió. En cierto modo eso es cierto, pues la cultura es un proceso social que interrelaciona lo aprendido y a la vez esa sociedad transfiere las informaciones aprendidas a través de la copia y la innovación posterior; es decir un aprendizaje nuevo que vuelve a transmitirse.

Esta sería una hipótesis actual sobre el proceso evolutivo del cerebro humano. Otorgándole su carácter de excepcional entre todas las especies. Desarrollando la capacidad de abstracción, el razonamiento lógico, lo metafórico y especialmente el lenguaje. Este último funciona como un instrumento necesario para la transmisión intersubjetiva precisa de la información: copiada, aprendida e innovadora.

Para que haya copia también debe haber alguien que se deje copiar, o aún más que enseñe al aprendiz. Esta última función, también presente en los animales, es el "altruismo": instinto necesario para que el otro pueda imitar. Copia-altruismo sería la base del desarrollo del cerebro a través del impacto cultural evolutivo sobre el cerebro.

Diferentes culturas pueden enmarcar su cognición general sin grandes modificaciones entre regiones, a través de su cultura. Sin embargo existen diferencias cognitivas específicas interculturales. Por ejemplo, existen varios estudios que han planteado diferencias entre oriente-occidente. Donde la cultura oriental en diferentes estudios muestra a las personas con un pensamiento holístico destinado a lo general. Mientras en el funcionamiento occidental se prioriza lo singular e individual por sobre lo grupal. Los occidentales en general no detectan pequeñas diferencias en un conjunto, mientras los orientales sí lo consiguen.

Según un estudio de Richard Nisbett de la Universidad de Michigan los orientales difieren en la percepción lógica y en el juicio del mundo, modificando la toma de decisiones. Se ha observado además, que en una misma cultura el ser analfabeto modifica las posibilidades de razonamiento semántico del mundo. Así, puede que los procesos de aprendizaje del idioma como proceso central, generen durante infancia concepciones diferentes de lo espacial y lo temporal, dado las diferencia en la lectoescritura de los idiomas.

Así los asiáticos clasifican las imágenes individuales según la relación que existe entre ellas, por ejemplo: mono banana; caballo pasto; en cambio los occidentales utilizan criterios, por ejemplo: monos y caballos son mamíferos.

En varios estudios con neuroimágenes se observan diferentes actividades dependiendo la cultura; por ejemplo se activa el lóbulo prefrontal ventromedial en probandos educados en la cultura occidental cuando se mencionan adjetivos, que impactan directamente en el interés de la persona. En cambio en las personas orientales se activaban cuando el proceso impacta en ellos y también alguien de su familia. En ambos casos no se activaban cuando el adjetivo no tiene incumbencia con su grupo.

Algo parecido sucede con los sistemas atencionales que encienden el lóbulo frontal y el temporal, estudiados por el investigador John Gabrieli y su grupo del McGorven Institute for Brain del MIT. En un estudio describen una gran diferencia entre los educados en culturas occidentales, más puntuales e individuales versus los orientales más interdependientes. Encendiéndose los sistemas de atención ante cuestiones no emparentadas con su cultura. Es decir se encendían señales de alerta atencional en las cuestiones extrañas a su cultura, siendo la respuesta inversa entre personas orientales y occidentales. Es decir, en culturas diferentes cambian las respuestas cognitivas ante iguales estímulos. Esta diferencia se profundiza cuando más tiene arraigada la cultura.

El crecimiento cerebral puede darse, sin embargo, en diferentes situaciones transculturales, a pesar de que las premisas básicas primitivas obtenidas con la evolución y el impacto cultural general sean el mismo; sin embargo existen diferencias cognitivas entre diferentes regiones y etnias.

Ese bagaje cultural lo absorberá luego la cultura de los diferentes sistemas sociales, familiares, religiosos y morales condicionando la toma de decisión subsecuente.

* Neurologo Cognitivo y Doctor en Filosofía.
Prof. Titular UBA. Conicet

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