El premio Nobel de Química de este año fue para la francesa la francesa Emmanuelle Charpentier y la estadounidense Jennifer Doudna por sus trabajos sobre las “tijeras Crispr”, una herramienta genética que permiten editar un gen específico.

El avance de ambas científicas puede tener implicancias muy positivas en la cura de enfermedades como el cáncer y “hacer realidad el sueño de curar enfermedades hereditarias” destaca la Academia.

Esta entrega es histórica porque solo 5 mujeres habían recibido el premio desde que se creó: Marie Skłodowska-Curie en 1911, su hija Irène Joliot-Curie en 1935, Dorothy Crowfoot Hodgkin en 1964, Ada Yonath 45 años después, en 2009 y Frances Arnold en 2018.

Ayer se conoció la noticia de que la estadounidense Andrea Ghez se convertía en la cuarta mujer en conseguir el premio en el área de Fisica por su investigación sobre los agujeros negros, hoy Doudna y Charpentier hacen historia nuevamente.

El CRISPR / Cas9 es conocido como una “tijera genética” de precisión que permite cortar y editar el código genético para poder realizar modificaciones.

Charpentier realizó estudios durante años sobre el Streptococcus pyogenes, una de las bacterias que más daño causa a la humanidad. En el año 2011 descubrió una molécula previamente desconocida, tracrRNA . Su trabajo mostró que es parte del antiguo sistema inmunológico de las bacterias, CRISPR / Cas , que desarma los virus al escindir su ADN.

Ese mismo año comenzó a trabajar con Doudna, una especialista en ARN y descubrieron la tijera exacta: el CRISPR / Cas9, que fue publicado en el año 2012 y demostró que estas “tijeras” podían controlarse para poder cortar cualquier molécula de ADN en un sitio predeterminado.

Doudna aparece en el documental de Netflix Unnatural Selection, donde se explica el funcionamiento de este proceso y la implicancias que trae aparejadas, desde la posible cura de enfermedades a experimentos de dudosa moralidad.