Un equipo de ingenieros descubrió la forma de "estabilizar explosiones" para usar esa fuerza en la propulsión de aviones y, de esta forma, crear aeronaves hipersónicas capaces de viajar de seis a 17 veces la velocidad del sonido, un máximo de 21.000 kilómetros por hora.

Cuando Chris Martin, líder de la banda Coldplay, cantaba "los pájaros vuelan a la velocidad del sonido" en su tema Speed of Sound, es probable que no haya imaginado que esa rapidez pudiese alcanzarse gracias a la utilización del poder de una detonación para la propulsión, un "santo grial de los motores" perseguido durante décadas.

Hasta ahora, todos los intentos han fracasado por la inestabilidad de los engranajes. Los resultados de la investigación publicados en el diario  académico Proceedings of the National Academy of Sciences mostraron que la estabilización es posible con detonaciones oblicuas y no rotatorias.

Según sus inventores, podría usarse este motor para viajar de Nueva York a Los Ángeles en menos de media hora

El profesor asociado del departamento de ingeniería mecánica y aeroespacial de la Universidad de Florida Central y coautor del estudio Kareem Ahmed afirmó que “el descubrimiento de la estabilización de una detonación, la forma más potente de reacción intensa y liberación de energía, tiene el potencial de revolucionar los sistemas de propulsión hipersónica y lo sistemas de energía”.

Cómo funciona el motor que resiste detonaciones

El invento, dice el estudio, consiste en una “cámara especial de reacción hipersónica” situada dentro de un motor a reacción a la que llamaron HyperREACT, un nombre derivado de "hypersonic high-enthalpy reaction" o reacción hipersónica de alta entalpía.

La entalpía es una magnitud termodinámica que representa “el flujo de energía térmica en los procesos químicos efectuados a presión constante cuando el único trabajo es de presión-volumen”.

Esquema del motor de detonación oblicua (UCF)

Los investigadores aseguraron que esta cámara es capaz de aprovechar el poder de las ondas de detonación oblicuas usando una rampa en ángulo de 30 grados dentro de esa cámara de reacción. Esta estructura, crea una onda de choque que induce a la detonación estable para la propulsión. "El resultado es el equivalente a si hubieran congelado una explosión intensa en el espacio físico", explicó Ahmed.

Ventajas en la industria aeronaútica

Según su trabajo, las simulaciones demuestran que esta nueva tecnología incrementa la eficiencia del motor y reduce la necesidad de combustible.

Otro de los coautores, el ingeniero aeroespacial del Laboratorio de Investigación Naval del Centro para la Tecnología Espacial de la Marina norteamericana Gabriel Goodwin, aseguró que el trabajo los lleva más cerca de la construcción de este motor que "solucionaría los problemas que El Pentágono está teniendo con sus misiles hipersónicos".

Si sus experimentos son correctos, el equipo de Ahmed tendría efectivamente la llave para un tipo de aeronave completamente nueva en sus manos, algo que afectaría a la industria civil y militar.

Y también espacial: el equipo de investigación afirmó que esta tecnología podría también usarse en cohetes para enviar naves al espacio, “requiriendo menos combustible, viajando a mayor distancia y quemando el combustible más limpiamente”.

Un primer paso para mejorar la aviación militar y comercial 

El autor principal de la investigación, Daniel Rosato, está convencido de que gracias a esta investigación van camino de conseguir "el santo grial del motor hipersónico por detonación". Según él, se podrá implementar en vuelos de pasajeros atmosféricos y espaciales en las próximas décadas.

Viajar a velocidades de Mach 6 a Mach 17 no sólo depende de la potencia del motor: hacen falta materiales capaces de soportar la increíble fricción que esta velocidad generaría. La experiencia con los scramjets americanos y rusos (motores que propulsan aeronaves alimentándose con el aire que absorben a velocidades hipersónicas) demuestra que "esto es difícil pero no imposible".

Mach es la unidad de medida de la velocidad del sonido. Un Mach es el equivalente a 1234,8 kilómetros por hora, por lo que el cambio en la rapidez de las aeronaves es de 7.408 km/h a 21.000 km/h