Dos “narcobauleras” descubiertas en agosto del año pasado en el barrio porteño de Belgrano por falta de pago y donde se encontraron 160 kilos de efedrina, seis de cocaína, 122 botellas de vino con cocaína diluida y valiosa documentación, fueron el puntapié inicial para las nuevas 11 detenciones vinculadas el triple crimen de General Rodríguez.

La novedad abrió la caja de pandora con una nueva esperanza en encontrar a los autores intelectuales del hecho que en 2015 pudo haber cambiado la suerte electoral en la provincia de Buenos Aires, cuando uno de los detenidos por el tripe crimen involucró por televisión al por entonces candidato a gobernador Aníbal Fernández, quien luego cayó derrotado en las urnas por María Eugenia Vidal.

Las nuevas pistas surgieron de un modo fortuito, porque los responsables de la firma “Depósito Belgrano SRL”, que explotan bauleras en la calle 11 de Septiembre 3468, llamaron a la policía para contarles que por falta de pago estaban desalojando la baulera número 214 y allí se encontraron con dos valijas, una de las cuales contenía una sustancia blanca polvorienta sospechosa.

Al lugar acudió personal de la División Precursores Químicos de la Policía de la Ciudad con una serie de reactivos y narcotest que confirmaron que en las tres bolsas de nailon tipo Ziploc había dos kilos de cocaína de máxima pureza.

Pero en la misma valija, los investigadores encontraron otros 4,300 kilos de cocaína impregnada en paños de telas ocultos en un doble fondo del equipaje que, según la investigación, tenía como destino Europa.

Había, además, 122 botellas de vino tinto que contenían cocaína diluida y una máquina encorchadora.

Los efectivos de Precursores Químicos descubrieron que la baulera 214 había sido alquilada desde 2008 por un hombre de nacionalidad mexicana que la pagaba desde el exterior hasta que dejó de hacerlo y comenzó a acumular deuda.

Pero en el mismo depósito había otra baulera, la número 211, a nombre de una mexicana que tampoco estaba en el país, por lo que ante la sospecha de que esté vinculada a la otra fue allanada unos días más tarde por orden del juez federal Daniel Rafecas.

La Policía de la Ciudad abrió la baulera y allí encontró 160 kilogramos de efedrina ocultos en tachos que simulaban ser proteína en polvo para deportistas de la marca “Pulver”, además de balanzas de precisión, embudos y otros elementos de corte y fraccionamiento.

Pero en esta segunda baulera la policía también halló “documentación muy valiosa para la causa del triple crimen de General Rodríguez”, según explicó a Télam uno de los investigadores.

A raíz de esos documentos, el juez Rafecas se declaró incompetente y le giró todas las actuaciones y los materiales secuestrados a su par María Romilda Servini, quien tiene a cargo el expediente principal por los homicidio de Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina, y entre ayer y hoy ordenó once nuevas detenciones.

Se abre una esperanza

El hermano de una de las víctimas del triple crimen de General Rodríguez dijo que se "abre una nueva rama en la investigación" para tratar de resolver la autoría intelectual de los homicidios.

Diego Ferrón contó esta tarde a Todo Noticias que estos nuevos sospechosos eran investigados desde "hace dos años", cuando la jueza federal María Servini se hizo cargo de las causas por el "tráfico de efedrina" y su relación con los asesinatos de su hermano Damián, Forza y Bina, en agosto del 2008.

"Yo no sé si vamos a llegar al final de todo pero sí que vamos por un buen camino. Esto abre una nueva rama en la investigación y creo que se trabajó muy seriamente para poder obtener una respuesta de toda esta gente que se está deteniendo", indicó.

"¿Quiénes fueron los autores intelectuales? Fue lo que claramente nos faltó en el juicio oral", señaló Ferrón, quien en ese sentido recordó que Bina "trabajaba para (el mexicano investigado por narcotráfico) Rodrigo Pozas Iturbe" y que (el condenado Jesús) "Martínez Espinoza estaba más del lado de Forza".

Para Ferrón, "hubo una trama por disputarse el negocio de la efedrina, alguien no quiso que ellos (por su hermano, Forza y Bina) entraran en este negocio y se desató el triple crimen".

También dijo que creen que "hubo más partícipes necesarios junto a los hermanos (Martín y Cristian) Lanatta y (Víctor y Marcelo) Schillaci", condenados a prisión perpetua por el triple crimen.

Para Ferrón, "esta gente (por los nuevos detenidos) tuvo que ver con el tráfico de efedrina y con el triple crimen" y recordó que algunos de ellos "fueron testigos en el juicio oral".

"Siempre dijimos que cuarenta toneladas de efedrina que entraron desde 2004 a 2008 no pudieron haberlo hecho sin que nadie las vea. Así que hubo complicidad. En esta trama en la que se borraron escuchas telefónicas, se montó una escena del crimen, se refrigeraron cuerpos durante seis días, no creemos que la hicieron delincuentes comunes sino que hubo complicidad de muchos lugares", opinó.

Por último, Ferrón recordó que en 2004 "un informe de la DEA advirtió para que no se permita más la importación de efedrina y se hizo caso omiso a eso", y que "recién después del triple crimen se prohibió y hoy sólo de consumen 15 kilos por año".