El papa Francisco dijo que era "justo pedir perdón" y que sentía "dolor y vergüenza" ante el "daño irreparable" causado a los niños víctimas de abusos sexuales por parte del clero de Chile, en el discurso ante las autoridades en el primer acto de su visita a este país.

En la sede del Ejecutivo, la Casa de la Moneda, Francisco pidió que se escuche a los parados, a los pueblos originarios, a los inmigrantes, a los jóvenes, a los ancianos y a los niños, "que se asoman al mundo con sus ojos llenos de asombro e inocencia y esperan de nosotros respuestas reales para un futuro de dignidad".

Y entonces afirmó: "Y aquí no puedo dejar de manifestar el dolor y la vergüenza que siento ante el daño irreparable causado a niños por parte de ministros de la Iglesia". Las palabras del papa fueron recibidas con un aplauso por las cerca 700 personas reunidas en el patio de Los Naranjos.