Luego de oficializarse su mandato de cinco años, el nuevo presidente de Perú, Pedro Castillo, brindó un discurso de 70 minutos en el que detalló su proyecto para generar “un cambio responsable” acompañado por una asamblea que redacte una nueva constitución que reemplace a la vigente desde 1993.

En su discurso, Castillo afirmó que "No queremos hacer cambios por el simple deseo de hacerlos, sino que muchas de las disposiciones hoy vigentes solo benefician a las grandes corporaciones". 

El mandatario, que anteriormente se desempeñaba como maestro de escuela y milita en el partido de izquierda Perú Libre (PL), puntualizó que es "absolutamente falso" que su gobierno vaya a recurrir a expropiaciones o estatizaciones, como afirman sus adversarios, y aclaró que los cambios respetaran la propiedad privada y a los avances logrados en los últimos años. 

En cuanto a la convocatoria de una constituyente, el Presidente advirtió que se desarrollará de acuerdo a la legislación vigente, asegurando que “no se hará tabla rasa de la legalidad”, lo que supone diálogos con todas las fuerzas políticas que están en el Congreso. 

"Todos saben que una de nuestras principales banderas políticas es la convocatoria de una asamblea constituyente; insistiremos en esto pero siempre en el marco de la ley y la actual Constitución", indicó Castillo, desmintiendo a las opiniones que aseguran que impondrá una nueva carta magna a la fuerza para perpetuarse en el poder.

Los temas tocados por Castillo en su discurso inaugural responden a la gran expectación que presentaban los ciudadanos y las fuerzas políticas del país. A pesar de las explicaciones del mandatario, partidos de derecha, como Fuerza Popular y Renovación Popular, insisten en que los testimonios de hoy son el inicio de una pretensión de Perú Libre de llevar al país al "comunismo".

Al contrario del ambiente que se percibía en las semanas previas, el entorno aledaño al Congreso era de tranquilidad y sin presencia de los activistas que desconocen la legitimidad del nuevo Ejecutivo.

Los planes de Castillo 

Respondiendo a sus interés en reivindicar a los pueblos autóctonos, Castillo notificó que el Ministerio de Cultura será rebautizado como Ministerio de las Culturas y que exigirá a los órganos estatales, y que en los casos particulares, atenderán en quechua, aymara o las respectivas lenguas selváticas, lo que implica la capacitación de los funcionarios.

Avanzando en su discurso, el nuevo presidente Castillo se comprometió a seguir en la lucha contra la epidemia de Covid-19 y prometió un sistema que permita "acercar la salud a la población", garantizó "un golpe de inversión pública, y advirtió que el internet "será un derecho y no un servicio".

"La población pide cambios y no está dispuesta a renunciar a ellos", aseveró el jefe del Estado, para quien la pandemia exaltó las críticas que se hacían al sistema liberal vigente desde hace 30 años “. 

"Queremos construir un país más próspero, más justo en el que las riquezas se distribuyan de manera más equitativa entre los ciudadanos", destacó.

Ademas, Castillo mostro su compromiso para enfrentar la violencia contra las mujeres, fenómeno que es sumamente denunciado en la sociedad peruana. En este sentido, prometió el libre acceso a la educación superior, así como extender los servicios de agua y desagüe. 

A su vez sentenció que “a partir de este momento” daba un plazo de 72 horas a los “extranjeros que llegaron a delinquir” para abandonar el país.

Además, anunció la creación de un nuevo Ministerio de Ciencia y Tecnología e indicó que profundizará la coordinación con las gobernaciones departamentales y las alcaldías provinciales y distritales.

El nuevo presidente de Perú

Pedro Castillo, educador de origen campesino, nacido en una familia quechua hablante del departamento andino Cajamarca, asumió la Presidencia en una ceremonia que contó con la presencia del rey Felipe de España y los presidentes de la Argentina, Alberto Fernández; Bolivia, Luis Arce; Chile, Sebastián Piñera; Colombia, Iván Duque, y Ecuador, Guillermo Lasso, además de diversos invitados, incluido el expresidente boliviano Evo Morales.  

El mandatario asistió a la ceremonia vestido con una chaqueta azul y camisa blanca, sin la corbata que solía ser infaltable en ese tipo de actos. Además, lució un sombrero blanco, propio de la tradición cajamarquina.

En consonancia con el nombramiento, en calles del centro de Lima, concurrieron diferentes grupos de personas para expresarle su apoyo al nuevo presidente. Castillo obtuvo la victoria con una diferencia de 44.000 votos, derrotando a la candidata de derecha, Keiko Fujimori, quien en conjunto a su partido, desconocieron la victoria y denunciaron un “fraude”, que fue desestimado por falta de pruebas.

"Esperamos un cambio de verdad, eso es lo que estamos esperando todos los peruanos y yo sé que lo va a hacer el presidente", expresó la cajamarquina Lizbeth Timpo, quien esperaba con trajes típicos una oportunidad de acercarse al nuevo gobernante.

"Un gobierno del pueblo ha llegado para gobernar con el pueblo y por el pueblo, no los defraudaré", afirmó Castillo, en medio de los aplausos de los congresistas de PL, que forman la mayor bancada, pero no la mayoría absoluta. 

"Yo soy el niño que un día estudió en la escuela rural 10.465 de (el caserío de) Puña; la historia del Perú silenciado es también mi historia", señalo el presidente, y resaltó que la elección de una persona con sus características supone un giro en un país con una historia milenaria en la que los pueblos vivieron en armonía "hasta que llegaron los de Castilla" (los españoles).

Mañana, Castillo repetirá simbólicamente la ceremonia de asunción en el departamento andino Ayacucho, en la zona rural en que se desarrolló la batalla que significó la salida definitiva de los españoles de lo que fueron sus dominios en Sudamérica.

El acto cuenta con una carga simbólica especial por la cercanía entre el nuevo mandatario y los pueblos andinos.