Los preconceptos machistas nos dicen que las carreras vinculadas a la tecnología, la ciencia y los conocimientos más “duros” y analíticos son típicamente de hombres. Las mujeres, personas LGBTIQ+ y/o con alguna discapacidad que entran a aulas de ingeniería o cursos de programación suelen manifestar que eran de las pocas, o incluso las únicas como ellas. La falta de referentes con las cuales identificarse y los prejuicios que se vuelven obstáculos para crecer en el rubro hacen que muchas abandonen como en un ciclo que no deja de repetirse, pero eso está cambiando.

¿Cómo lograr espacios más diversos en tecnología? La respuesta es involucrarse para generar diversidad desde adentro. Ese fue uno de los ejes centrales en las charlas de la FemIT Conf 2021, una conferencia sobre diversidad en la tecnología creada por Las de Sistemas, una agrupación de mujeres, trans, travestis y personas no binarias que trabajan en la industria de la tecnología y buscan “potenciar a todas estas personas” y cambiar sus espacios de trabajo “para que sean espacios más inclusivos dándole lugar a otras voces” que en general no se ven en este tipo de eventos, tal como lo afirmaron en la apertura este sábado 7 de agosto.

Seguí el evento en vivo:

Las charlas de FemIT Conf 2021

Belén Rey es desarrolladora fullstack y diseñadora de interfaz de usuario (UI). En su charla durante la FemIT Conf sobre “Nuevas perspectivas en contenido educativo para atraer diversidad en sistemas”, contó que a pesar de tener un padre programador y una familia que la apoyaba para estudiar eso, al poco tiempo de entrar a la facultad abandonó sintiendo que eso no era para ella. Una década después volvió y hoy es programadora.

¿Qué fue lo que cambió en su regreso? “Me di cuenta que lo que cambió fue mi contexto. Cuando empecé a estudiar era la única mujer en mi clase, no tenía referentes, no tenía amigas triunfando en el ámbito de sistemas, y el enfoque académico era muy competitivo. En cambio, cuando volví fue en un contexto de comunidad, ya teniendo amigas que trabajaban con éxito en este mundo, y rodeada de comunidades como Las de Sistemas, que nos unen para que sepamos que otras personas como nosotras existen”, remarcó.

Exclusión en loop

Pero esta experiencia no es algo que le haya sucedido a ella sola. Un estudio realizado por la Unesco en varios países alrededor del mundo indica que cuando las niñas están en tercer grado de la primaria, sus conocimientos en matemática son similares a los de los varones, y en algunos países incluso es superior. “Sin embargo, porque el contexto no acompaña y hay un montón de ideas estereotipadas sobre que las niñas no son buenas en matemática, no les gusta o no les interesa, cuando van llegando a sexto grado estas ideas nos van permeando en la cabeza y nos hacen creer en la profecía autocumplida de que este mundo no es para nosotras”, lamentó Rey.

Estos preconceptos se trasladan a facultades y terciarios a la hora de decidir qué estudiar. “Si tenemos a un montón de niñas que están asumiendo que este mundo no es para ellas, vamos a estar generando mujeres que también piensan eso”, pero “esto aplica a todo el espectro de diversidad en Sistemas”. “Pareciera que la ciencia y la tecnología es un campo solamente de hombres al que nadie más puede entrar. Lo que termina pasando es que tenemos un menor ingreso de diversidades y eso hace un embudo más grande, porque como nos falta apoyo a las que ya logramos entrar, se termina fortaleciendo la idea hegemónica de que es un campo masculino”, explicó la programadora.

Animarse a cambiar el paradigma en Sistemas desde adentro

Una de las formas de solucionar el problema de exlusión de personas que no se amoldan al estereotipo de las carreras más "duras" es "a través del contenido diverso”, es decir, “cualquier tipo de contenido que esté hecho por personas diversas, que no sean los representantes habituales del campo de la ciencia y tecnología”: personas con discapacidad, no binarias, trans, mujeres y más. “Pero no es sólo que haya diversidad en los representantes, sino además que el contenido no sea el contenido de siempre”, aclaró Rey.

Algo que suele alejar a las diversidades del mundo de la tecnología es que “el contenido es muy lógico, académico, duro”, lo que les aleja de entrada. "A través del contenido diverso podemos empezar a meter esa chispa que hace que después una persona crea que este mundo es para ella”.

Uno de los contenidos diversos propuestos por Belén Rey: una usuaria de TikTok muestra cómo programar para que el dibujo de una mano cambie el color de sus uñas, algo con lo que muchas personas se pueden identificar.

Además de dar visibilidad a referentes con los que las personas puedan identificar, la clave es generar contenidos atractivos y sencillos que ayuden a obtener conocimientos de forma sencilla y “resignificar la información”. Las redes sociales son grandes facilitadoras: Instagram, TikTok o YouTube son herramientas muy útiles para esto. Por ejemplo, Rey tiene una cuenta de Instagram y una página web llamada Te Lo Explico Con Gatitos, en el que da consejos y datos para adentrarse en el mundo de la programación. Luego, sí, vendrá la formación profesional propiamente dicha.

“Si encontramos otra forma de conectar con ese contenido, de sentir que nos acompaña, es muchísimo más fácil aprender y volver a ese contenido más complejo y analítico. El contenido diverso no tiene que hacerlo todo, es una puerta de entrada”, remarcó la desarrolladora, y destacó la importancia de involucrarse y generar este tipo de contenido “para empezar a cambiarle la vida a alguien, para inspirar y quizás hacerle el recorrido más fácil" a las personas que están llegando a ese ámbito.

Un rol activo

El mismo eje se puede trasladar a personas con discapacidad en tecnología: tomar un rol activo para lograr hacer efectiva esa diversidad y allanar el camino para quienes se están adentrando. Sobre esto hablaron Valeria Rocha (programadora backend), Katherine Vargas (desarrolladora software) y Ximena Romero (tester de accesibilidad) en su charla “Desarrollo, usabilidad y accesibilidad con lectores de pantalla”, puntualmente para discapacidad visual. 

“Cuando hablamos de accesibilidad siempre se nos suele pensar a las personas con discapacidad en un rol pasivo, alguien a quien se le brinda la accesibilidad, pero no alguien que participa en el desarrollo de las aplicaciones o que pueda dar asesoramiento en accesibilidad”, planteó Rocha, quien da clases de programación Python en la fundación Itgrarte, dedicada a brindar capacitaciones orientadas a discapacidad.

Muchos de los alumnos con discapacidad que acuden a Itgrarte cuentan que tuvieron que abandonar otros cursos de capacitación porque sus profesores usaban programas y herramientas que no tenían accesibilidad para lectores de pantalla y no podían ver lo que tenían que aprender. Por eso, en la fundación los capacitan para que puedan pasar “de pensar que la programación no era posible para personas con discapacidad a poder desarrollar sus propios códigos”.

“Sólo el 32,2% de las personas con discapacidad tiene empleo. Ahí es para pensar si estamos fallando en acercar a las empresas a las personas o en brindar cursos accesibles”, remarcó Rocha. De ese total, sólo 3,3% son empleadoras. “Me encantaría que las personas con discapacidad pudiéramos dejar simplemente de subsistir y pasemos a tener un rol activo en el desarrollo de aplicaciones. Lo discapacitante es el entorno, porque si pudiéramos eliminar las barreras podríamos hacer todas las actividades que queremos”, agregó.

Por su parte, Vargas explicó algunos de los obstáculos con los que se encuentran las personas con discapacidad visual al entrar a páginas web y aplicaciones no accesibles: botones no etiquetados que el lector de pantalla no puede identificar; pop-ups que interrumpen al lector de pantalla, es decir, publicidades que ocupan toda la pantalla y que muchas veces no tienen un botón fácil de encontrar para cerrarlas; como ejemplo, entró al sitio de una conocida cadena de supermercados y activó el lector de pantalla para mostrar lo que escucha una persona con discapacidad visual al activar el lector automático: la voz no deja de repetir constantemente las mismas palabras (descuentos, precios, números sin sentido), todo porque no está programado para que funcione de forma accesible.

“Si hacés un software accesible permitís que todo el mundo pueda acceder a la web; si hacés un software o una aplicación no accesible hay gente que no puede acceder a tu aplicación de transporte, a tu banco o a tu supermercado. En lugar de usar la aplicación que más nos guste o convenga porque tiene promociones, tenemos que optar por las que sí son accesibles, y eso es un gran limitante porque no nos da la posibilidad de elección”, explicó Vargas. Romero agregó: "Nosotros como usuarios vamos a interpretar lo que el lector nos dice, y necesitamos que el software lo refleje. Necesitamos que haya texto alternativo en los contenidos no textuales".