La violencia de género está presente en muchos aspectos de la vida cotidiana, y no tiene que ver sólo con agresiones físicas o verbales. Una del las formas más extendidas tiene que ver con la violencia económica y patrimonial: está presente en el 36% de las denuncias contabilizadas por la Oficina de Violencia Doméstica (OVD) en 2020. ¿Qué es y cómo afecta a las mujeres en situaciones más vulnerables?

"La violencia doméstica suele estar asociada a la violencia económica y patrimonial, la cual puede también coexistir con otros tipos de violencias. La falta de recursos económicos hace que muchas mujeres permanezcan en situaciones de violencia psicológica, sexual, simbòlica, física", explicó el Centro de Economía Política Argentina este 3 de junio, en el marco del sexto aniversario de la primera marcha de Ni Una Menos.

Según indicó el organismo, "cuanto mayor sea la dependencia económica de la víctima respecto del agresor, menores serán las posibilidades que tendrá de salir del círculo de la violencia". La violencia económica y patrimonial afecta en especial a mujeres mayores que no están jubiladas y/o no cuentan con ingresos propios, y también está muy presente en madres que no reciben la cuota alimentaria correspondiente.

De acuerdo a la Ley N° 26.485 de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres menciona como formas de ejercicio de la violencia económica la limitación o control de sus ingresos, la percepción de un salario menor por igual tarea dentro de un mismo lugar de trabajo y la destrucción de objetos y documentos personales, entre otros.

Es violencia de género económica cuando:

  • Tu pareja, o un familiar, no te permiten trabajar.
  • Tu pareja, o un familiar, te impiden estudiar o realizar cursos de capacitación.
  • Tu pareja, o un familiar, no te permiten disponer de tus bienes y/o ingresos.
  • Tu pareja, o un familiar, te restringen/controlan los recursos como comida, ropa, medicamentos.
  • Tu pareja, o un familiar, te fuerzan a trabajar y te pagan muy poco o nada por tu trabajo.
  • Si una vez disuelta la pareja, te ocultan el patrimonio común para evitar la división de bienes.
  • Si el padre de tus hijes no cumple con los deberes alimentarios.
  • Si tu pareja se niega a compartir las tareas de cuidado y domésticas, lo que te dificulta conseguir ingresos.

La relación entre violencia sobre mujeres mayores, divorcios y moratoria jubilatoria

CEPA, en base a datos de la OVD, remarcó que "quienes más denuncian violencia económica y patrimonial son las mujeres mayores". "Las mujeres mayores de 74 años son las que más denuncian la violencia económica y patrimonial. El 46% denunció ser victima de este tipo de violencia, superando la incidencia registrada en las mujeres más jóvenes", detalló.

El hecho de que las mujeres mayores sean las que más denuncian violencia económica y patrimonial "es destacable ya que se trata de una etapa en la que suele haber pocos divorcios". "Esto nos permite inferir que cuanto menor es el grado de dependencia económica, mayor es la posibilidad de salir de un entorno de violencia doméstica", indicó CEPA.

El organismo agregó que antes de la moratoria jubilatoria, proceso que permitió la jubilación a mujeres sin aportes permitiéndoles completar los años faltantes, "sólo el 14% de las mujeres estaban separadas o divorciadas", y "después de recibir esos ingresos, el porcentaje pasó a 16,6%, registrándose un crecimiento del 18%".

Hace pocos días Anses anunció que avanza con un nuevo programa previsional para que mujeres que estén en condiciones de jubilarse por cumplimento mínimo de edad, puedan hacerlo aunque no tengan los aportes necesarios. De esta forma, los períodos en que realizaron tareas de cuidado de sus hijos se reconocerán como "períodos de servicio".

Mediante el “Programa Integral de Reconocimiento de Períodos de Servicio por Tareas de Cuidado”, se reconocerá a los fines jubilatorios un año por cada hijo para mujeres y personas gestantes con hijos nacidos vivos o adoptados siendo menores de edad.

También se incluirá a las mujeres que hayan sido titulares de la Asignación Universal por Hijo (AUH), y el niño o niña haya percibido este derecho por lo menos durante 12 meses, los cuáles se les computarán dos años adicionales.

En tanto, las trabajadoras registradas que hayan hecho uso del período de licencia por maternidad y por excedencia, también se les reconocerá dicho plazo a los fines de acceder al derecho a una jubilación.

La dependencia económica no permite escapar de la violencia doméstica

"En tanto la mujer no pueda ejercer su criterio propio sobre la utilización de sus recursos ni tenga poder de decisión, nada asegura que el vínculo de dependencia económica con el agresor se disuelva, y, por tanto, que el ciclo de violencia doméstica se desarticule", subrayó CEPA.

Aunque la independencia económica es necesaria, "no es suficiente", indica CEPA: "El 62% de las mujeres que denunciaron violencia doméstica con un componente económico y/o patrimonial durante el año 2017, trabajaban de manera remunerada. El solo hecho de generar recursos propios no garantiza la autonomia económica de las mujeres".

El 36% de las denuncias por violencia doméstica incluyó violencia de tipo económica y  patrimonial. Del total de mujeres mayores de 18 años afectadas por la violencia doméstica, el 36% de ellas fueron victimas de violencia de tipo económica y patrimonial. El 85% tiene un vínculo de pareja con la persona denunciada, 49% son ex parejas y 36% uges, convivientes o novios.

No pagar la cuota alimentaria es violencia de género

"La principal forma en la que los varones ejercen violencia económica o patrimonial es a través del incumplimiento de la cuota alimentaria y/o la división del patrimonio común posterior a la disolución de pareja", sostuvo el centro de estudios.

En Argentina, 85% de los hogares formados por sólo un adulto y menores están a cargo de una mujer. Además, sólo 1 de 4 mujeres que no convive con el progenitor de sus hijes percibe cuota alimentaria.

Las familias monoparentales (es decir, que tienen sólo uno de los progenitores) constituyen el 13% del total de hogares del país. Las familias extendidas con hijos son el 11%. En estos porcentajes se encuentran madres que, frente a las dificultades económicas y de tiempo que implica la crianza, conviven con sus propios progenitores u otros familiares.

Masculinización de la riqueza

CEPA explicó que "existe una profunda interrelación entre las distintas violencias y las brechas de género, ya que estas evidencian una situación de mayor vulnerabilidad económica de las mujeres: en Argentina, la brecha de ingresos personales entre varones y mujeres es del 28%".

El 76% de quienes abonaron el Aporte Solidario de las Grandes Fortunas eran varones, mientras que el 66% de las personas que pagan Bienes Personales son varones y explican el 72% del valor de los bienes.

Por otra parte, de las declaraciones juradas que pagaron el Impuesto a las Ganancias, el 70% corresponde a varones. Además, ellos acumulan el 75% del total de ingresos gravados.

Cómo afecta la violencia de género a la economía

La violencia de género no es un problema aislado para la sociedad: entre otras cosas, tiene un impacto negativo en la economía. Aunque en Argentina es un tema poco estudiado, análisis internacionales demuestran los efectos económicos de este fenómeno: el BID estima una pérdida entre el 1,6% y el 4% del PBI en América Latina y el Caribe.

  • Sobrecarga en los sistemas de Salud Pública y Justicia.
  • Pérdida de productividad por el impacto en las ocupaciones de las víctimas y su entorno.
  • Impacto negativo sobre la educación y cuidado de hijes de mujeres violentadas.
  • Pérdidas materiales de las mujeres víctimas de violencia. sobre todo cuando deben abandonar el hogar.
  • Costos de oportunidad para generar ingresos propios.

Si bien es un tema poco estudiado en Argentina, análisis internacionales muestran evidencia contundente de los efectos económicos de este fenómeno EI BID estima una pérdida entre el 1,6% y el 4% del PBI en América Latina y el Caribe.