Carla Marisol Pochetti y Roberto Carlos González son los protagonistas del primer casamiento celebrado hoy en medio de la cuarentena en la provincia de San Luis, en el Registro Civil de la ciudad de Villa Mercedes y ante dos testigos, las únicas personas autorizadas para ingresar a la oficina donde se celebró la unión matrimonial.

Pedro, familiar de la novia, dijo a Télam que la boda estaba prevista para el 20 de marzo, justo la fecha en que comenzó el aislamiento social, preventivo y obligatorio, e inclusive estaban todos los servicios contratados para realizar una fiesta familiar, "y todo se tuvo que anular", señaló apesadumbrado.

La ceremonia cumplió con todas las disposiciones del protocolo: la oficial del Registro Civil, los novios y los testigos se ubicaron a dos metros de distancia entre sí, usaron alcohol en gel, barbijos y suscribieron el acta matrimonial con lapiceras diferentes.

San Luis anunció que autorizaba los casamientos, entre otras ceremonias civiles y religiosas, el 22 de mayo pasado, siempre y cuando no suponga la presencia de más de 10 personas. 

Los familiares de los esposos y dos hijos menores de la pareja, de 5 y 3 años, esperaron afuera del recinto para la tradicional lluvia de arroz.

Carla y Roberto dijeron a la prensa que esperarán lo que corresponda para casarse por iglesia y concretar la fiesta, "que ya está totalmente paga", afirmaron.

A pesar de que esta es la primera boda legal, se conocieron casos previos de casamientos clandestinos. En la Ciudad de Buenos Aires, un grupo judío ortodoxo realizó una boda con cerca de 150 invitados rompiendo la normativa del aislamiento social, preventivo y obligatorio. El episodio terminó con ocho detenidos, entre ellos los novios y sus padres.

La provincia gobernada por Alberto Rodríguez Saá es una de las que más actividades autorizó en el país. 

En los últimos días también permitió la práctica deportiva de hasta cuatro personas para deportes sin contacto, como tenis, golf o pádel. 

Además autorizó las actividades culturales realizadas en domicilios particulares con hasta cinco personas (como por ejemplo talleres literarios o de artes plásticas) e incluso los espectáculos con la audencia recluida en automóviles.