El lunes negro de Facebook hizo que millones de personas entraran a la red social solo para encontrarse una y otra vez con el mismo posteo, o la frase "No es posible actualizar" en Instagram. Sin embargo, el golpe más notorio durante el apagón fue el de WhatsApp, ya que los usuarios de todo el mundo quedaron sin la posibilidad de enviar mensajes o realizar llamadas claves para contactar familiares, amigos, conocidos y hasta compañeros de trabajo y clientes o jefes. 

El entretenimiento y las quejas se mudaron inmediatamente a Twitter, que se inundó de memes y nuevos usuarios. Otras personas, en busca de seguir conectadas, decidieron virar a aplicaciones alternativas a WhatsApp, a tal punto que Telegram logró más de 70 millones de usuarios nuevos en un solo día. Las acciones de Facebook cayeron como lo hizo la fortuna de Mark Zuckerberg, el mundo del gaming se quedó sin el Oculus y el metaverso sin los Smart Glasses. 

Las seis horas sin WhatsApp tuvieron un impacto social difícil de evaluar, sobre todo en Argentina , donde el 90% de la población entre 16 y 64 años utiliza WhatsApp, según datos de Wilson Center, una organización de investigación política. El 99% de los celulares brasileños tienen la aplicación descargada. En Haití es el medio principal para alertar sobre la violencia y hablar con familiares en Norteamérica sobre transferencia de fondos y otros asuntos urgentes. Los migrantes en Estados Unidos lo utilizan para ubicarse o indicar lugares donde dormir.

En términos económicos, la herramienta Cost of Shutdown calcula que el apagón podría haber costado unos 322.800.000 dólares. ¿Por qué tanto dinero? Porque en ese tiempo se dejaron de enviar unos 25.000 millones de mensajes, muchos claves para la compra y venta, el cierre de acuerdos y hasta el mismo trabajo —muchos empleados de Facebook se quedaron sin trabajar por la caída de servidores—. El dato surge de una publicación de WhatsApp, que asegura que por día se envían unos 100.000 millones de mensajes diarios. 

Desde su lanzamiento, WhatsApp Bussiness, la iniciativa B2B de la aplicación, ya tiene más de 5 millones de usuarios comerciales, es decir, pequeñas y medianas empresas que venden e intractúan con sus clientes a través de WhatsApp. Todos ellos, en las horas más movidas del día, se quedaron sin poder dar ni una respuesta.

A esto se suma que durante un día se hacen unas 1.000 millones de llamadas, una de las funciones que WhatsApp añadió en los últimos años y que superaron con creces a las llamadas realizadas mediante el celular, ya que, como todo en la app de mensajería, son totalmente gratis. Con un apagón de seis horas, un cuarto de las llamadas diarias no se hicieron, es decir, unas 250 millones.

WhatsApp caído

El impacto fue evidente, a tal punto de que muchos se replantean si es seguro depender tanto de una sola aplicación. Muchos se mudaron, pero muchos otros se quedaron porque sabían que iba a volver. Esta vez volvió, pero nada garantiza de que quede para siempre. Para Edward Snowden, exanalista de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA), que desaparezcan Facebook, Instagram y WhatsApp haría "un mundo más saludable".

"La caída parece un ejemplo fácilmente comprensible y popular de por qué dividir cierto monopolio en al menos tres partes podría no ser una mala idea", escribió en Twitter.