Magela Demarco es la autora y Caru Grossi la ilustradora de un cuento para chicos sobre el abuso infantil y diaogaron con BAE Negocios, 

_¿Cómo se te ocurrió tocar este tema?

_  M. Desde que era adolescente, todo lo que escribí y escribo tiene que ver con mis vivencias, mis experiencias, los temas que me convocan, me enojan, me movilizan, me comprometen, cosas con las que resueno. El abuso sexual infantil me convocaba de manera particular a mí y a Caru Grossi, la ilustradora, porque las dos lo habíamos sufrido, en la infancia y en la preadolescencia. Como el abuso es algo que te marca para toda la vida,  queríamos hacer algo desde nuestros lugares para ayudar a que  deje de ser tabú, deje de estar silenciado, escondido, callado. Y por eso esta historia, con esos dibujos que dicen tanto. Dicen incluso lo que las palabras no pueden llegar a decir. Esto que les pasa a tantas niñas y tantos niños que no pueden poner en palabras su sufrimiento y padecen en silencio.  

_En ningún momento esté la palabra abuso

_os dibujos de Caru fueron fundamentales. Son sus dibujos los que expresan lo que esa niña no puede expresar. Son sus dibujos los que reflejan el miedo, el terror, la horrible sensación de caer en un abismo. No me imagino este libro sin sus dibujos. Nos fueron asesorando profesionales del Hospital materno-infantil San Roque de Paraná, Entre Ríos como el jefe del Servicio de Salud Mental, Emanuel Nesa y Luciana Andrés.  El libro tiene un código QR en la tapa para que las mamás, los papás o las personas adultas que están a cargo de niños puedan acceder a una guía para trabajar el tema con los chic@s en donde también fui asesorada por estos profesionales   

_¿Esperás que chicos que están pasando por esa situación puedan pedir ayuda? 

_Caru: Es nuestro mayor deseo que este libro ayude a la mayor cantidad de niños y adultos a empezar a hablar. Sabemos que no es fácil nombrarlo porque puede llenarte de vergüenza, de miedo o de culpa. Callar y esconder una vivencia así te destruye en muchísimos aspectos de tu vida. Y siempre, siempre lo mejor es hablar con algún adulto en quien confiemos. Hablar es el primer paso para comenzar a sanar. 

_¿Qué le dirías a los padres que pueden temer leerlo?  

_Caru: Les diría que el miedo nunca construye nada, que el hecho de no nombrarlo no hace que desaparezca. Claro que es muy posible que surja algo que los incomode o algunas preguntas luego de leerlo. Pero eso me parece maravilloso, porque todos tenemos que involucrarnos, hablar y entender muy bien dónde está el límite de mi cuerpo y el del otro. Porque vivimos en una sociedad que continúa cosificando el cuerpo, y sobre todo el de la mujer. Entonces hay que deconstruir mucho como adultos para poder explicarles clara y sanamente.  

_¿Qué te gustaría que los chicos encuentren , tanto las víctimas como los que no lo son? 

_C: Me encantaría que tanto niños como adultos sepan que no están solos, que a veces más cerca o más lejos siempre hay alguien que te escucha y te va a acompañar en el proceso. 

_¿Poner el dolor en palabras es reparador? 

_C. Sí, hablar y poder nombrarlo es el primer paso. Luego, cada uno podrá ir transitando y necesitando diversas herramientas en su proceso y camino de sanación, porque no hay una fórmula a seguir, pero sí mucho por hacer. Un abuso te atraviesa en muchos aspectos, y es para algunos de nosotros un trabajo de toda la vida reconstruirte. Poder dejar de sentirte una víctima te aliviana la vida y te para de otra manera en el mundo. Y allí llegamos con otros, nunca en silencio, nunca solos.  

_ ¿Por qué elegiste la imagen del lobo?  

_M. En el cuento de Caperucita Roja de Perrault, ese lobo tiene connotaciones sexuales, que claramente "Sola en el bosque" retoma. Ese lobo es una persona cercana, que puede ser un familiar de sangre –o no– y que tiene acceso a la familia, porque es alguien de confianza. Así se da en la mayoría de los casos de abuso. Y, por lo general, son hombres. Según datos del Gobierno, en la mitad de los casos los agresores viven con las víctimas. Y en 3 de cada 4 casos, el agresor es un familiar directo o persona de confianza". La primera frase que me vino fue justamente la del comienzo del libro: "Cuando todos se van a trabajar, la casa se transforma en un bosque oscuro y peligroso. Y el lobo...está". La imagen del bosque tenebroso y el lobo vinieron juntas. Después de publicado el libro, me crucé con algunas otras mujeres y compañeras que también fueron abusadas, y algunas también hacen referencia a estas mismas imágenes. Creo que el bosque engloba estas situaciones y vivencias oscuras, espesas y tenebrosas por las que atraviesa una persona que fue o es abusada. Y luego ese bosque peligroso que ya no está afuera, pero sí queda instalado muy adentro, en la psiquis de las víctimas de abuso. Atravesar ese segundo trecho del bosque lleva años. En algunos casos toda una vida. Y en otros, no se logra atravesar. Vidas que quedan truncadas, empantanadas en ese bosque.