Víctimas de abusos sexuales afirmaron ayer que "la muerte no repara el daño" en alusión al suicidio del sacerdote Eduardo Lorenzo, horas después de que se ordenara su detención por cinco casos de abusos a menores, mientras que el abogado querellante en la causa denunció que la decisión del religioso significó "un alivio para los cómplices".

"La muerte no repara el daño: lo único que repara el daño causado a las víctimas es la Justicia. La muerte de Lorenzo confirma que los sobrevivientes dijeron y dicen siempre la verdad y que aún en esta situación, las únicas víctimas son sobrevivientes del cura", señaló un comunicado de la Red de Sobrevivientes de Abuso Eclesiástico de Argentina.

Juan Pablo Gallego, abogado querellante en la causa contra Lorenzo, que pidió en noviembre pasado la detención del cura, vinculó su suicidio con algún tipo de protección a una red de encubrimiento. En declaraciones a la prensa, adelantó que evalúa impulsar una investigación por encubrimiento de los abusos que, en el expediente, ya habían quedado acreditados.

Lorenzo, acusado de al menos cinco abusos sexuales a niños y adolescentes, se suicidó el lunes por la noche de un disparo en un inmueble de la calle 4, entre 49 y 50 de La Plata, donde funciona una oficina de Cáritas en la que residía, informó la Policía. El sacerdote tomó esa decisión luego de que la jueza de Garantías de La Plata Marcela Garmendia ordenara por la tarde su detención tras un pedido de la fiscal Ana Medina, aunque el arresto no se hizo efectivo debido a que estaba pendiente de resolución ante la Cámara un pedido de eximición de prisión presentado por la defensa del cura.

"El protagonismo y la impronta de espectacularidad que tuvo su presencia en los medios en este último año, continúa ahora con su suicidio", aseguró el texto de la Red que criticó la "dilación de la Justicia" y señaló que "las maniobras de su defensa permitieron que permaneciera libre a pesar del pedido de prisión".

Un mensaje cuestionado

El arzobispo de la ciudad de La Plata, Víctor Manuel Fernández, afirmó ayer que el sacerdote "se quitó la vida después de largos meses de enorme tensión y sufrimiento" y pidió a los feligreses católicos "unirnos en oración por él, para que el Dios de la vida lo reciba en el amor infinito", en un comunicado que recibió duras críticas de sobrevivientes.

"El mismo Señor nos ayudará a comprender algo en medio de este misterio oscuro, y nos enseñará algo aún a través de este dolor. Los abrazo a todos con afecto en Cristo", afirmó Fernández en la nota publicada en la web del Arzobispado de La Plata.

Sebastián Cuattromo, co-fundador de la asociación civil Adultxs por los Derechos de la Infancia, calificó ese texto como "bochornoso".

Para la psicóloga de la Red Liliana Rodríguez, la muerte del párroco "sí va a ayudar a terminar con los fantasmas y el temor de los sobrevivientes de encontrárselo caminando en las calles, un miedo habitual".

"Para los sobrevivientes el impacto de la noticia fue alto. Fue un shock. Todavía no podemos arribar a conclusiones porque estoy trabajando con ellos", dijo a Télam.