El diario británico The Guardian se publicó ayer por primera vez en formato tabloide, como parte de un agresivo plan para reducir sus cuantiosas pérdidas, producto de la debacle general del mercado publicitario en la prensa, combinada con su ambiciosa estrategia de alcanzar una audiencia global sin obligar al lector a pagar por el contenido. El cambio de formato "que afecta también a su edición dominical, The Observer" vino acompañado de un rediseño en profundidad, tanto de la edición impresa como de la versión online y de la aplicación para telefonía celular.

El paso de su característico formato berlinés al tabloide, más pequeño y más extendido en la prensa británica, permitirá al periódico cerrar sus rotativas propias en Londres y Manchester, las únicas en que podía imprimirse en el formato en que se comercializaba desde 2005, más largo y plegado por el centro, e imprimir en diversas imprentas externas distribuidas por el país. Esto supondrá un "significativo" ahorro, pero cuyo volumen ni la directora, Katherine Viner, ni el consejero delegado, David Pemsel, quisieron especificar durante la presentación oficial.

La prensa británica se enfrenta a las mismas amenazas que acechan a las empresas de información en todo el mundo. Por un lado, un dramático descenso de los ingresos por la publicidad impresa y en paralelo, una redistribución del mercado publicitario online, debido a la entrada de nuevos actores como las grandes empresas tecnológicas.