Cuando muchos de nosotros dejamos de ir a  la oficina, allá por marzo, tuvimos que readaptarnos a una rutina laboral hogareña y crearnos un espacio de trabajo en algún lugar de la casa. Ahora, con las lecciones escuchadas, es tiempo de repensar los buenos hábitos para cuidar nuestra salud en este sistema que probablemente se mantenga, al menos hasta diciembre. 

La firma global de RRHH Randstad dio a conocer 6 tips saludables que su equipo identificó como los más importantes para poder seguir trabajando de manera remota, cuidando el bienestar físico y mental, por lo menos hasta que lleguen las necesarias vacaciones. "Tomando en cuenta que la vuelta a las oficinas en muchas provincias se hace esperar, crece en las organizaciones la preocupación por los efectos adversos del aislamiento en sus colaboradores. El estrés, la incertidumbre y la adaptación a la nueva normalidad requieren tanto la intervención y acompañamiento por parte de los empleadores, como la incorporación de rutinas y hábitos saludables por parte de los trabajadores", afirmó Andrea Ávila, CEO de Randstad para Argentina y Uruguay.

  • La rutina es todo. Aunque uno esté en casa, el descanso también es importante, por eso hay que asegurar los espacios y los momentos para el relax físico y mental. Realizar pausas activas en la jornada laboral una vez por hora ayuda a desconectarse y evitar el sedentarismo. Asegurar en la agenda el tiempo para pausas más largas ayuda a distender y retomar el trabajo con más energía y foco. Cambiar de aire, aprovechando los distintos espacios disponibles en tu hogar, como el balcón, patio o terraza, o saliendo a dar una vuelta es recomendable.
  •  Dónde y cómo importa.  En la medida de las posibilidades, es importante delimitar un espacio fijo de trabajo. No es necesario que sea una habitación completa, pero sí un espacio independiente con las condiciones mínimas de confort para el trabajo. Puede ser una mesa o escritorio con una buena silla que cuide tu postura y una iluminación adecuada. Guardar tus elementos de trabajo y "mudarte" de ese espacio al finalizar la jornada de trabajo ayudará a tu mente a desconectarse de las preocupaciones.
  •  Desconectar. Está comprobado que los encuentros virtuales generan más cansancio que las reuniones presenciales porque requieren mayor atención. La recomendación es alejarse de las pantallas tanto como sea posible. Evaluar, en cada caso, si es necesaria una reunión virtual o el tema puede resolverse con una llamada  o con un mail.
  • Conexiones reales. En el plano laboral, también suma que busques momentos para la socialización y el contacto con colegas por fuera de las interacciones puramente laborales. Tus horarios de descanso y las pausas son excelentes momentos para una caminata con un amigo con el adecuado distanciamiento, un almuerzo virtual con algún colega o una simple charla telefónica con un familiar. 
  • Cuidar las fuentes de energía. El confinamiento, el cambio abrupto de rutinas y la ansiedad hacen que nuestros niveles de energía bajen considerablemente y suba el estrés. En este contexto, resulta crucial cuidar las fuentes primarias de energía como la alimentación, el ejercicio y el descanso. Cualquier actividad física es buena para desconectar después de la jornada laboral y reduce el estrés. 
  • Permitido jugar.  El ocio creativo, los juegos, deportes y actividades recreativas son el mejor recurso para descomprimir y mantener la moral en alto. Darle rienda suelta a un hobbie o a una actividad que te divierta, lejos de interferir con tus responsabilidades laborales va a impactar positivamente en tu productividad.