Tres fuertes sismos sacudieron ayer la Ciudad de Mendoza en poco más de treinta minutos y obligaron a evacuar varios edificios, incluida la Casa de Gobierno local, aunque no se reportaron daños de gravedad ni víctimas.

El primero de los movimientos telúricos se produjo a las 11:39 y tuvo una magnitud de 4,8 grados en la Escala de Richter: se originó a una profundidad de 15 kilómetros y el epicentro estuvo entre la Capital y San Martín.

De acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Prevención Sísmica (Inpres), el terremoto tuvo una magnitud de IV a V en la Escala de Mercalli, por lo que se pudo observar en los objetos las consecuencias del temblor.

"Inmediatamente se puso en marcha el protocolo de seguridad para recibir comunicación de posibles daños, que por suerte fueron sin novedades; solo (hubo) algunos agrietamientos en edificios de casos preexistentes, pero con buena infraestructura y sin (que se generara ningún) tipo de peligro", informó el titular de Defensa Civil, Daniel Burrieza.

Ante la situación, varios edificios debieron ser evacuados preventivamente, incluida la Casa de Gobierno mendocina.

Casi en la misma zona y con tan sólo 35 minutos de diferencia, los mendocinos vivieron una réplica, aunque tuvo menor intensidad: fue de 3,1. Este segundo movimiento telúrico se originó a una profundidad de 21 kilómetros.

En medio del susto y la sorpresa, a las 12:23 volvió a vibrar el suelo de la provincia cordillerana por un sismo de 3,7 grados en la escala de Richter, que tuvo como epicentro la misma zona del primero de los sucesos.

Pese a que no se reportaron daños materiales ni víctimas, los mendocinos expresaron en las redes sociales cómo vivieron los dos temblores consecutivos.

La ingeniera Silvina Bustos, de Inpres, explicó que se trató de "sismos superficiales", como se los considera a los que tienen hasta 70 kilómetros de profundidad.

En declaraciones a MDZ Online, Bustos señaló que esa circunstancia y la cercanía del epicentro con la capital mendocina (24 kilómetros) hizo que fuese sentido con fuerza por una importante porción de la población de la provincia cuyana.

La experta advirtió que tras un evento de estas características "siempre se pueden producir réplicas, que son menores" y advirtió que cuando se producen no es conveniente salir corriendo a la calle. "En la calle también está el sismo y hay carteles, árboles y otros objetos que caen", subrayó.

En lo que va del 2020, Mendoza ya sufrió 25 sismos, mientras que a lo largo de todo 2019 habían sido 410.

En Mendoza se recordó que el temblor de 4,8 en la escala de Richter que se sintió ayer tuvo epicentro en el mismo lugar que el que ocurrió el 20 de marzo de 1861, cuando el movimiento destruyó la ciudad y dejó más de cuatro mil muertos.