Conseguir un empleo y alcanzar la independencia profesional; ese es el desafío de un grupo de jóvenes con sordoceguera que, desde hace varias semanas, se capacita en una empresa de logística del partido bonaerense de General Pacheco para dominar un oficio que los ayude a insertarse en el mercado laboral.

Una vez por semana y acompañados por asistentes, los chicos visitan una planta donde aprenden sobre medidas de seguridad y cómo preparar cajas con muestras de remedios que usan cientos de visitadores médicos de todo el país.

Los integrantes de este proyecto -sordos y ciegos de nacimiento- son parte de la Institución Fátima, una organización dedicada a ayudar a niños, adolescentes y adultos con múltiples discapacidades sensoriales a comunicarse y adquirir mayor autonomía en su vida cotidiana.

"Es una actividad completamente distinta a las que están acostumbrados. No sólo aprenden a trabajar en algo nuevo sino que lo hacen en una empresa grande, con un gran movimiento de gente y comparten tiempo con los operarios, con quienes forman un vínculo. Es muy estimulante para ellos”, dijo Julieta Cazón, directora de proyectos de Fátima.

Desde principios de 2017 que DT Logística -la empresa patrocinadora- colabora con Fátima en tareas de mantenimiento e infraestructura y el transporte de donaciones, pero en septiembre decidieron dar un paso más allá y ayudar a los chicos a sortear una de sus mayores barreras: entrar al mercado laboral.

"Primero habíamos pensado en un gimnasio, pero nos dimos cuenta que no era suficiente. Queríamos generarles una nueva actividad y pensamos en esta opción. Creemos que es un modo de estimularlos y de ayudarlos a conseguir un trabajo en el futuro”, contó Jorge Busato, gerente general de la empresa.

Aunque por el momento es una prueba piloto, tanto en Fátima como en DT están muy entusiasmados. 

"Los padres nos mandan mails agradeciéndonos. Está buenísimo que los chicos puedan hacer cosas nuevas por fuera de una institución y que conozcan a otras personas”, dijo Cazón.

El año próximo Fátima cumplirá 30 años desde su creación y actualmente trabaja con 53 niños, jóvenes y adultos que van desde los 5 a los 41 años, a los que asiste a través de un centro educativo terapéutico y de una escuela especial.

Mientras en el centro los chicos reciben el apoyo de distintas terapias, en la escuela los educan para desarrollar conocimientos y nuevas herramientas cognitivas.

"Nuestro objetivo es que puedan comunicarse, tengan autonomía y las mismas posibilidades que cualquier otra persona. Sabemos que es difícil por las condiciones con las que trabajamos, pero también es nuestra responsabilidad encontrarle la vuelta”, aseguró Cazón.

Los asistentes a Fátima se dividen según su edad en “nivel inicial”, “edad escolar”, “transición a la vida adulta” y “taller de adultos” y se trabaja en grupos reducidos, de hasta cinco chicos con un docentes y dos auxiliares.

Esto es así porque -asegura Julieta- “cuando una persona no puede verte ni escucharte, el aprendizaje e incorporación de elementos de independencia requiere un abordaje más específico e individual”.

Ante la imposibilidad de escuchar o ver a sus interlocutores, la única manera de comunicarse con personas con sordoceguera es mediante lenguaje de señas y sólo en casos en los que puedan tener contacto físico. 

"La apertura hacia la discapacidad y la inclusión tiene que ver también con hacerlo visible"

"Es una situación difícil. Sé que todos estos chicos van a depender siempre de un mediador o interventor, pero en la medida que reciban la estimulación adecuada van a vivir más cómodamente”, admitió Cazón.

Situados en la calle La Rábida 2688, en Beccar, San Isidro, las instalaciones de Fátima no dan abasto a cubrir la demanda de cientos de padres que necesitan que sus hijos tengan el acompañamiento adecuado para sortear la vida sin poder ver u oír.

"Estamos adquiriendo un edificio vecino para pasar de los poco más de 50 chicos que tenemos hoy a 150 para 2022. El otro tema que tenemos es conseguir los profesionales para esta tarea que es súper específica. Pero sabemos que vamos por el buen camino”, manifestó Julieta.

Sin embargo, después de años de “desconocimiento y falta de difusión”, valoró que “desde hace 3 o 4 años hubo un cambio y se nota un mayor conocimiento de lo que es vivir con discapacidad”.

"Antes se escuchaba a muy pocos hablar de discapacidad. Esto habla de una evolución que tuvimos como sociedad. La apertura hacia la discapacidad y la inclusión tiene que ver también con hacerlo visible”, celebró la directora de Fátima.

Para saber más sobre la institución s. puede visitar sus páginas www.facebook.com/InstitucionFatima, Twitter (@InstFatima) o página web, www.institucion-fatima.org.ar.