Un nuevo golpe de Trump a Harvard podría costarle millones en donaciones y becas

La amenaza de perder su exención fiscal pone en riesgo el financiamiento de estudiantes y proyectos clave. Harvard ya enfrenta demandas y recortes en un choque que redefine el poder del gobierno sobre las universidades

Donald Trump apuntó nuevamente contra Harvard y elevó el conflicto a su máxima expresión. El presidente estadounidense anunció que su administración revocará el estatus de exención impositiva de la universidad, una medida sin precedentes que amenaza con alterar la relación histórica entre el Estado federal y las instituciones educativas.

"Vamos a quitarle a Harvard su estatus de exención impositiva. ¡Es lo que se merecen!", escribió Trump en Truth Social, su plataforma de comunicación directa. Como reportó Fox News, en el mismo mensaje el mandatario agregó que Harvard contrata "a idiotas y tontos de izquierda radical que solo enseñan fracaso", en referencia a profesores críticos de su gobierno. La decisión, que se alinea con un endurecimiento creciente hacia las universidades, se da tras acusaciones de que Harvard no abordó con firmeza incidentes de antisemitismo en su campus, en referencia a las movilizaciones en defensa de Gaza.

El estatus 501(c)(3), que ostenta Harvard, es una categoría que comparte con unas dos millones de organizaciones sin fines de lucro en Estados Unidos, incluidas iglesias, fundaciones ambientales y universidades. Ese marco permite que no paguen impuestos federales y habilita a que las donaciones sean deducibles para quienes las realizan. Según CBS News, el código tributario estadounidense prohíbe expresamente a funcionarios del gobierno interferir en auditorías del IRS, un detalle legal que podría complicar la medida anunciada por Trump.

Desde la institución respondieron con dureza. "El gobierno ha eximido durante décadas a las universidades del pago de impuestos para respaldar su misión educativa", explicó un vocero de Harvard. "No hay base legal para revocar el estatus de exención impositiva de Harvard", subrayó.

La universidad sostuvo que aplicar esta medida "pondría en peligro nuestra capacidad de cumplir con nuestra misión educativa. Significaría una reducción en las ayudas financieras para los estudiantes, la cancelación de programas críticos de investigación médica y la pérdida de oportunidades para la innovación".

Con un fondo de inversión permanente de 52.300 millones de dólares, el más grande entre las universidades estadounidenses, Harvard otorgó más de 749 millones en becas y ayudas financieras durante el año fiscal 2024. Además, casi un tercio de la financiación para su investigación proviene de fondos propios.

La ofensiva contra Harvard no es aislada. En abril, la administración Trump congeló 2.200 millones de dólares en subvenciones y 60 millones en contratos federales con la universidad, tras el rechazo institucional a una serie de demandas impuestas desde la Casa Blanca. Entre ellas se incluían eliminar programas de diversidad, equidad e inclusión, modificar sus prácticas de contratación y reemplazar su conducción.

 

Ante la negativa de la universidad, el presidente Trump arremetió con declaraciones cada vez más duras. "Harvard ha estado contratando casi exclusivamente a idiotas radicales de izquierda", escribió en Truth Social. "Harvard es una broma, enseña odio y estupidez, y no debería seguir recibiendo fondos federales", sentenció.

El Departamento de Seguridad Nacional también exigió a Harvard entregar información sobre ciertos estudiantes extranjeros con visas, bajo amenaza de perder su certificación en el Programa de Estudiantes y Visitantes de Intercambio. La secretaria Kristi Noem acusó a la institución de haber creado un "ambiente hostil para los estudiantes judíos".

En paralelo, la universidad demandó a la administración Trump por la congelación de fondos, calificándola de "ilegal". La Casa Blanca sostuvo que cualquier acción del IRS "se lleva adelante de forma independiente del presidente" y que "las investigaciones sobre violaciones al estatus impositivo comenzaron antes de las declaraciones públicas del mandatario".

En una carta enviada el 11 de abril a las autoridades de Harvard, la Casa Blanca reclamó una reforma integral del gobierno universitario y del proceso de admisión internacional. Según el documento, la institución debía evitar el ingreso de estudiantes "hostiles a los valores estadounidenses" o con vínculos con el antisemitismo o el terrorismo. Harvard rechazó el pedido: "Ningún gobierno debería dictar lo que pueden enseñar las universidades privadas, a quiénes pueden admitir o contratar, ni qué áreas de estudio pueden desarrollar", afirmó el presidente Alan Garber.

Con una demanda judicial en curso, fondos congelados y una amenaza concreta de perder el estatus que por décadas sostuvo su estructura financiera, Harvard se encuentra en el centro de una disputa que podría redefinir los límites entre el poder político y la autonomía académica en Estados Unidos.

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