"Isabel María Delfante tenía 14 años y creció de golpe. Huérfana desde los 7, envejeció dos años en apenas minutos debido a la decisión de su tío de modificar el documento de identidad (Libreta Cívica) de "Marisabel", como la llamaban y como figurara 16 años, para ingresar a trabajar en la Cristalería Rigolleau de Berazategui. El agregado es que esa edad no real, ella también quedaría habilitada para realizar labores por más de 8 horas, trabajo a destajo y de pito a pito. La razón de aquella trampa piadosa en la Libreta Cívica, para posibilitar el ingreso en Rigolleau, se correspondía con las necesidades familiares de alimentación, vestimenta, medicinas y más".

Así comienza la nota que reconstruyó el periodista Luis Autalán sobre "La precuela de los derechos laborales" hace un centenar de años. La investigación tiene, además, un costado emotivo. Es la historia de su propia abuela.

Por ese trabajo, la Organización Internacional del Trabajo ( OIT) le otorgó un reconocimiento en el marco de un concurso sobre historias presentadas por periodistas latinoamericanos que participaron en el taller "Empresas y derechos humanos: potenciar la narrativa de las buenas prácticas". Entre 96 partcipantes y 17 crónicas, Autalán fue distinguido con el segundo premio.

Entre todas las solicitudes para participar en ese taller, coordinado por Fernando Francia, 15 periodistas resultaron seleccionados, entre ellos Autalán, trabajador de BAE Negocios y Crónica. El escrito, además de recibir el segundo premio, fue incorporado al libro Hacer la diferencia es un buen negocio, de la OIT.

                                             

La obra recopiló los trabajos de los periodistas seleccionados y fue difundida luego del taller organizado por el organismo laboral tripartito mundial y Conducta Empresarial Responsable en América Latina y el Caribe (Ceralc), cuyo objetivo es que "esas historias sirvan para transformar las relaciones laborales en la región", afirmó.

Autalán fue el único periodista argentino que participó en ese taller y su crónica obtuvo el segundo premio entre cinco distinguidas, tres premiadas y dos trabajos que se alzaron con menciones especiales.

El libro incluyó las crónicas periodísticas sobre empresas y derechos humanos en el contexto del proyecto "Conducta empresarial responsable para América Latina y el Caribe" y su publicación estuvo a cargo de Olga Orozco, jefa de la iniciativa Ceralc- OIT, y de sus colaboradores Jorge Rodríguez Vives, Carlos Rivera y María Núñez.

El texto que recibió el primer premio fue escrito por la periodista mexicana María del Pilar Martínez, quien presentó el trabajo "Oportunidad". También fueron distinguidos Miriam Lasso (Panamá), Fernando Muñoz Sánchez y Elky Méndez (Costa Rica), Jair Zevallos Morón (Perú) y Sofía Meneses (Ecuador) .