Cada vez más, los médicos se topan con casos extraños e inquietantes que no aparecen en ninguno de los libros de medicina. Con la aparición del coronavirus (Covid-19) se encontraron con pacientes con niveles de oxígeno sorprendentemente bajos, tan bajos que normalmente estarían inconscientes o cerca de la muerte, pero estos continuaban hablando como si nada ocurriera. Pacientes que, según todas las medidas convencionales, parecen tener una enfermedad leve que se deteriora en cuestión de minutos y muere en casa, explica el sitio voiceofthehwy.news.

Aunque aún no es claro por qué suceden estos casos, científicos indicaron de que estas anormalidades pueden explicarse con cambios bruscos en la sangre.

Por esta razón, los médicos comenzaron a suministrar a los pacientes anticoagulantes de forma preventiva para todos los que estan infectados de coronavirus.

Los coágulos de sangre, en los que el líquido rojo se vuelve gelatinoso, parecen ser lo opuesto a lo que ocurre en el Ébola, el Dengue, Lassa y otras fiebres hemorrágicas que conducen a un sangrado incontrolado. Pero en realidad son parte del mismo fenómeno y pueden tener consecuencias igualmente devastadoras, explicó el sitio web.

Las autopsias demostraron que los pulmones de algunas personas se llenan con cientos de microclots. Los coágulos de sangre errantes de mayor tamaño pueden desprenderse y viajar al cerebro o al corazón, causando un derrame cerebral o un ataque al corazón. El sábado, al actor de Broadway Nick Cordero, de 41 años, le amputaron la pierna derecha después de haber sido infectado con el nuevo coronavirus y sufrir coágulos que impidieron que la sangre llegara a sus dedos.

Lewis Kaplan, médico de la Universidad de Pensilvania y jefe de la Sociedad de Medicina de Cuidados Críticos, dijo que cada año los médicos tratan a las personas con complicaciones de coagulación, desde las que tienen cáncer hasta las víctimas de traumas graves, "y no coagulan así".

"El problema que tenemos es que si bien entendemos que hay un coágulo, todavía no entendemos el por qué", dijo Kaplan y agregó: “No lo sabemos. Y por lo tanto, tenemos miedo".