Grupo Nabla, una firma argentina dedicada a soluciones energéticas, desarrolló un sistema de sanitización de aire en interiores con radiación ultravioleta, que, según sus responsables, destruye todos los gérmenes y virus, "entre ellos el coronavirus (Covid-19)". Este sistema apunta a responder el planteo de los científicos sobre la supervivencia del virus en el aire.

Esa situación puede ser una de las principales causas de infección, y se suma a estudios que indican que las probabilidades de contagio son 18 veces superiores en los lugares cerrados que en los abiertos.

La luz ultravioleta actúa como un desinfectante natural, ya que es capaz de penetrar el tejido celular y romper el ADN de los microorganismos, evitando que crezcan y se repliquen, y por lo tanto mueren.

"La sanitización del aire se logra a través de la instalación de tubos de luz ultravioleta en zonas específicas de los sistemas de climatización y ventilación. Gracias a eso, con la recirculación del aire, los virus se destruyen. Y, como consecuencia, los lugares cerrados dejan de ser fuente de contagios", explicaron los desarrolladores del sistema.

Un equipo de ingenieros tiene a su cargo los cálculos necesarios en cuanto a dimensiones y características de los sistemas de ventilación del ambiente, para determinar la ubicación de los tubos del sistema, la cantidad y la potencia óptima.

Cómo la luz ultravioleta afecta a los virus

Las células tienen mecanismos de reparación de ADN, pero no pueden proliferar si la capacidad de estos mecanismos se ve superada por la acumulación de lesiones, y esa es la base de los métodos de desinfección por UV. En el caso de los virus, la inactivación por UV también se debe al daño a los ácidos nucléicos.

Usualmente para la inactivación de microorganismos se utilizan lámparas de mercurio de baja presión. La mayor parte de la radiación emitida por estas lámparas corresponde a una banda estrecha con un máximo de emisión  a 254 nanómetros (nm).

El sistema desarrollado por el Grupo Nabla

También existen dispositivos que emplean LEDs que emiten a longitudes de onda próximas al máximo de absorción de los ácidos nucléicos, y en algunos casos se utilizan lámparas de mercurio de media presión o de xenón. En publicaciones de mediados del siglo XX la palabra “ultravioleta” se usaba frecuentemente para referirse a radiación de 254 nm.

Adempas, el Grupo Nabla explicó que estos sistemas son "económicos y versátiles para adaptarse a cualquier sistema de climatización y ventilación". Además, "están diseñados para trabajar las 24 horas del día", lo que permite:

  • Evitar la transmisión de enfermedades a través del aire
  • Trabajar al sistema a su máxima eficiencia
  • Reducir significativamente el consumo energético
  • Extender la vida útil de los equipos
  • Reducir los costos de mantenimiento
  • Reutilizar el agua de condensación como agua gris
  • Reducir el impacto medioambiental