La casa de la infancia de Diego Armando Maradona, ubicada en Azamor 523, Villa Fiorito, fue declarada “lugar histórico nacional” por el Gobierno.  Según la normativa, fue pronunciada como “de enorme influencia” en la cultura popular argentina y declarada como uno de los “símbolos más reconocibles de nuestra identidad”. a punto de cumplirse un año de la muerte del eterno capitán, BAE Negocios recorrió esas calles que mezclan tierra, asfalto y sueños, en donde Diego, junto a todos sus hermanos y a sus padres, comenzó a cambiar el mundo.

“Declárase lugar histórico nacional a la casa natal de Diego Armando Maradona, sita en la calle Azamor 23 (datos catastrales: circunscripción XII, sección D, manzana 32, parcela 18), de Villa Fiorito, partido de Lomas de Zamora, provincia de Buenos Aires”, señala fríamente el Decreto 733, firmado por el presidente Alberto Fernández.

Aquella casa muy humilde, con dos habitaciones, un patio de tierra, cocina y baño en la que vivían Doña Tota y Don Diego con sus ocho hijos, y donde según contaba Maradona “solo se comía carne una vez al  mes, que era cuando cobraba mi papá”, es desde hace mucho tiemppo testigo y emblema de que los sueños están para cumplirse, más allá de dónde comiencen los sueños.

La casa donde creció Diego en Villa Fiorito 

En el barrio 8 de Diciembre es en donde el pesebre comienza a conformarse. Está ubicado en Villa Fiorito, que pertenece al municipio de Lomas de Zamora, provincia de Buenos Aires, que está en Argentina, que está en el sur de todos los sures de América del Sur.


La calle Azamor hoy se llama Diego Armando Maradona y desemboca en lo que antes era un descampado y que ahora se encuentra reconvertido en el espacio deportivo que también lleva el nombre del astro y que cuenta con canchas de futbol, vóley, juegos de plaza, espacios verdes y equipos para hacer gimnasia. Todo es completamente gratuito para los vecinos.
Las canchas de fútbol que hay en Fiorito (Fomento Darwin, 22 de Febrero, Estrella de Fiorito, La Bolsita, Juventud Unida, El Paredón, La Pandilla, Los Gauchitos, Latino, La Isla 5 de Marzo y San Juan) tienen a Maradona en murales gigantes, donde el dios de los desprotegidos parece cuidar a los suyos, a esos pibes que corren atrás de una pelota con camisetas de Messi, Tévez, Enzo Pérez y, por supuesto, de él.

La calle Azamor hoy se llama Diego Armando Maradona y desemboca en lo que antes era un descampado y que ahora se encuentra reconvertido en el espacio deportivo que también lleva su nombre


Juventud Unida de Fiorito

Cristian Bustos tiene 43 años, vivió toda su vida a cinco cuadras de la casa de los Maradona y es presidente del club Juventud Unida de Villa Fiorito, en donde muchos chicos y chicas hacen deporte y reciben contención social. En un rápido repaso, cuenta cómo es crecer en calles que huelen a leyenda.

Este es un barrio de gente muy trabajadora, en donde Maradona es parte de la cotidianeidad y de la vorágine laboral de los vecinos. Está en las paredes, en las anécdotas y en las fechas conmemorativas. Diego era nosotros.  Un tipo que iba de frente, que salió de la canchita de Estrella Roja y llegó a comer con jeques árabes. Lo vemos como un exponente genuino de Fiorito, como sus defectos y virtudes. Nos llena de orgullo fioritense”.

Estrella Roja, el club en el que jugó Diego y desde donde "llegó a codearse con los jeques árabes" dicen en el barrio


“Nací en junio del ’78. Toda mi vida está marcada por su mito. Recuerdo en el ’86 los camiones que iban al Obelisco a festejar el campeonato y nosotros caminando a los 8 años, haciendo dedo, esperando que alguien nos lleve a festejar. Nunca vivimos una alegría parecida. Como tampoco vivimos un día tan triste como cuando nos enteramos de su muerte. Recuerdo ese mediodía, las obras tuvieron que parar porque los obreros no paraban de llorar”.

Cristian cuenta que, hasta no hace mucho, si alguien quería acercarse o sacarse una foto en la casa “le querían cobrar entrada o le hacían pasar un mal momento” y que muchas veces “hacían quedar mal al barrio”. 
“A nosotros nos gustaría que la casa sea un lugar de visita para todos los que quieran venir, no solo de Fiorito sino del mundo. Queremos que estén cómodos, porque esa es la imagen que queremos dar los vecinos”, aclara.

En su club, Juventud Unida de Villa Fiorito, más de 200 chicos y chicas juegan al fútbol y al hockey, entre otras actividades. Adentro, la pintura de un Maradona en la cúspide con la Copa del Mundo se lleva toda la atención. “Lo hicieron los chicos en junio, para el aniversario”, cuenta orgulloso.

“Fiorito es ciento por ciento fútbol. Los clubes están llenos de chicos y nosotros trabajamos mucho en lo social. En Fiorito, el primer representante de la sociedad que da una mano es el club de barrio. Los clubes son de los que vivimos en estas calles, los que las sufrimos y las gozamos, estamos todo el día para los chicos”, explica. 

"No se vivió un día tan triste como cuando nos enteramos de su muerte. Recuerdo ese mediodía, las obras tuvieron que parar porque los obreros no paraban de llorar”.

Cuando Cristian habla de su club, las palabras se atropellan y se le nota la emoción en cada oración. “Si algo distingue a Fiorito es el compromiso social y la solidaridad. Acá, el que tiene cinco minutos, da una mano”, señaló.

En palabras de Bustos, “sería casi imposible que vuelva a salir un Maradona” y argumenta: “Cada vez hay menos formadores y los clubes de barrio podemos contener a los chicos solo hasta cierta edad, pero seguimos trabajando”.

Maqui, otra fioritense a la Selección 

“Fiorito es un barrio hermoso, de gente trabajadora y solidaria. No hay que dejarse llevar por lo que dicen algunos que nunca vinieron. La cara de Diego está pintada en todos lados y es inspiración para todos aquellos a los que nos gusta el futbol. Está la cancha en donde empezó, pero también hay otras, llenas de chicos y de chicas que también sueñan. Es un barrio popular y tranquilo, solo es cuestión de conocerlo”. La que cuenta esto es Macarena Sánchez, conocida en el barrio como Maqui. Al igual que Diego, llevó su talento como futbolista desde Fiorito hasta la Selección argentina. Jugó tres años en Independiente como defensora central y comenzaba una prometedora carrera cuando decidió retirarse para ser mamá. 

Pero su pasión por el fútbol no se detuvo: hoy es referente del equipo de futbol femenino Las Diego Armando Juventud,  (que entrena en la Plaza Diego Armando Maradona, que desemboca sobre la calle Diego Armando Maradona) y entrena a las chicas del club Juventud Unida a partir de los 6 años.
“Nos encanta ser reconocidos por la leyenda de Maradona y que Fiorito sea nombrado en todos lados. Me crié a pocas cuadras de la casa y, por ejemplo, pude llegar al igual que él desde Fiorito a la Selección. Fue un sueño hermoso. Pensar que alguien del barrio había llevado a la Selección a lo máximo me hacía pensar que yo también podía. Después pasaron cosas que me hicieron cambiar el rumbo”.

Macarena Sánchez, referente del equipo de futbol femenino, La Diego Armando 

Para Maqui, “Fiorito está lleno de talento y de chicos y chicas que la rompen”, que ven el fútbol como “la principal manera de abrir puertas”.
Sobre la vivienda, explica: “Que la casa sea reconocida como un símbolo de la cultura argentina me parece muy bien, muy justo. Que todos puedan ir a sacarse una foto, ir a conocer esa parte de la historia. Incluso cuando vinieron las hijas y regalaron pelotas y cosas, los chicos del barrio estaban muy contentos. Nunca pude entrar, pero  ahora lo voy a hacer”.


Adrián Rolón, la retina del barrio


Adrián vive a tres cuadras de la casa. Es periodista, ilustrador y arquero amateur. En su rutina se instaló, ya hace muchos años, la tarea de guiar a los perdidos para que conozcan la casa.  “En el momento que pedían plata era normal ver a la gente en motitos o bicicletas sacándose selfies al paso”, recuerda. 

Sobre el mito comenta: “Creo que Diego, como casi siempre pasa con alguien tan grande, su figura como fioritense  se revalorizó después de muerto. No porque antes no fuera valorado acá, sino porque  Maradona es la Argentina misma. Su figura es tan grande que nos representa a los argentinos de Ushuaia a la Quiaca. Diego representa tanto a la Argentinidad que que haya nacido acá era apenas un detalle”.

“Incluso él se acerca mucho a Fiorito en un momento, porque la madre de su hijo más chico (Verónica Ojeda) es de acá. No era raro que en algún momento se corriera la bola y empezara el ‘che, Maradona está en tal lugar o en tal local’.  Varios comerciantes del centro de Fiorito tienen una foto con él”, relata emocionado.
“Te cuento una anécdota: Diego vino hace unos años, en secreto, con un programa de televisión, un domingo a las 12 de la noche, y firmó el cartel de la estación de Fiorito(le hizo un autógrafo sobre la letra O) y al rato ya no estaba. Alguien fue con herramientas y cortó el pedazo”, cierra.

Una de las hijas del Diez, Giannina Maradona, con Daniel Osvaldo; el presidente del Club Juventud Unida, Cristian Bustos y varios integrantes de la institución


Hablar un poco de Fiorito y la infancia de Maradona es un ir y venir en el tiempo, no solo en su vida sino en la de todos. El club Estrella Roja, en donde la televisión Argentina lo vio hacer jueguitos por primera vez cuando spoileó sus sueños también lleva a aquel 1986, cuando un Cristian de 8 años buscaba un camión para ir de Fiorito al Obelisco para festejar o a aquel trágico noviembre del 2020, cuando los trabajadores lloraban mientras llevaban el pan a sus casas.

Después de tantas décadas, la casa de la ex calle Azamor casi no cambió. “La casa está increíblemente igual. Salvo desde la muerte de Diego, cuando se hizo un mural, se pusieron velas, cartas y ofrendas, transformándola en un santuario”, cuenta Rolón con su mirada agudizada por la ilustración y por el periodismo.

Es verdad, la casa está mágicamente igual (más allá de su dibujo enorme que lleva la inscripción “la casa de Dios”), como aquella foto de Diego con su pelo afro, camisa celeste impecable y pantalones de campana marrones. Ahí está su primer hogar, como venciendo al tiempo, quizá esperando la vuelta de Pelusa, intacta para que la reconozca a primera vista. Pensando que la muerte solo es un entretiempo más, manteniendo la esperanza de que vuelva el hijo pródigo para arrancar el segundo tiempo, para  gambetear a seis ingleses, para colgarla en algún ángulo, para que su zurda mágica vuelva a hipnotizar a millones y para volver a hacernos felices a todos, desde Fiorito hasta las estrellas.