Tras casi cinco meses en que solo pudieron trabajar con deliverys y la modalidad "take away", este lunes los bares y restaurantes de la Ciudad de Buenos Aires volvieron a atender en mesas al exterior, gracias a la habilitación del Gobierno porteño. Con esta vuelta, regresó una de las clásicas actividades porteñas como es tomar un café al paso.

Pese a que el día nublado no ayudó, los locales gastronómicos pudieron lograr la vuelta a la actividad bajo estrictos protocolos. Según las directrices de la administración de Horacio Rodríguez Larreta, los comensales deben usar tapabocas cuando no estén comiendo ni bebiendo y las mesas deben tener un máximo de cuatro personas, separadas por dos metros entre cada una.

"Los cubiertos deben ser limpiados con una sustancia específica que está en el protocolo para no correr riesgos", subrayó José Luis Giusti, ministro de Desarrollo Económico y Producción porteño, quien adelantó que "a partir de la semana que viene, en aquellas calles en donde sea posible, veremos de cortar un carril para habilitar mesas y sillas".

La propina es crucial para los mozos

En declaraciones al programa  El Exprimidor, que conduce Ari Paluch por AM 550, el funcionario celebró que la apertura del sector gastronómico porteño con las mesas en espacios abiertos se está "poniendo en marcha dos sectores que generan mucho empleo en la ciudad".  "Vuelve la propina, que es clave para los mozos", aseguró a Télam Daniel Romero, encargado de la confitería La Panera Rosa del barrio de Recoleta.

"La verdad es que estamos con mucha expectativa de incrementar las ventas y que se acerquen los clientes, fueron cinco meses de mucho sufrimiento", expresó Romero, quien espera que la situación "se vaya acomodando de a poco" para poder "generar más trabajo".

El jefe de Gabinete de la Ciudad, Felipe Miguel, aclaró que para ubicar mesas en la calle, los bares y restaurantes deben tramitar la autorización correspondiente si es que no contaban con ella antes de la cuarentena.

En declaraciones al programa "Todos juntos", que conduce Fernando Carnota por Radio Rivadavia, el funcionario porteño señaló que todos los negocios deben contar con un trámite que "tiene que ver con la autorización del uso del espacio público".

El Gobierno de la Ciudad analiza cortar carriles para añadir mesas

"Algunos ya contaban (con el permiso) porque ya tenían mesas en la vereda, y en ese caso es más fácil. En el caso de aquellos que no tenían, tienen que hacer un trámite, presentar el plan, fotos del lugar", indicó Miguel.

A su vez, José Luis Giusti aclaró que en los bares y restaurantes está autorizada la utilización de los sanitarios, cumpliendo normas de higiene específicas y cuidando que no se produzcan aglomeraciones de gente en los pasillos y demás lugares cerrados.

La vuelta de los bares y restaurantes, un día esperado por muchos

Miguel y Zulma, una pareja que tienen una ferretería en las cercanías, quisieron ser los primeros en tomar un café y unas medialunas allí. "Hoy no abrimos la ferretería a la mañana para venir a tomar un café, queríamos ser los primeros", contó la pareja, que llegó muy abrigada para sentarse en las mesas exteriores, frente a Plaza Francia y el Centro Cultural Recoleta.

"Nos gusta mucho salir, así que volver a tomar café en la calle es volver a ser porteños", aseguraron.

El trabajo en los bares comenzó temprano, donde los mozos marcaron con cintas la distancia entre las mesas, se los veía desinfectar los cubiertos y vasos y limpiar todas las mesas con sanitizante antes de la llegada de clientes.

Muchos porteños se juntaron a celebrar la vuetla

En La Continental de la calle Vicente López, también del barrio de Recoleta, el encargado Juan José López se mostró muy "contento" al recibir a sus primeros clientes. "Es una alegría que vengan a sentarse al restaurante después de tantos meses. Estamos contentos", afirmó.

En esta pizzería pusieron seis mesas al exterior -donde antes había 12- un código QR para que la gente vea el menú desde el celular y pedir desde esa aplicación. Para evitar contactos, el mozo les acerca el pedido a la mesa ubicada en la entrada, desde donde la gente retira de a un pedido por persona. Los mozos solo salen para limpiar las mesas luego de retirados los comensales.

"Los precios son los mismos que antes de la pandemia, queremos que se acerque la gente", reconoció López.

Betty, de 82 años, fue a desayunar a ese bar frente al cementerio de Recoleta, como lo hacía todas las mañanas desde hace varios años, a pesar del viento frío de hoy. "Todas las mañanas venía acá con mi marido a tomar café y a comer medialunas. Hace un mes y medio él falleció, así que ahora vengo sola", contó a Télam.

En el bar Cacillo, de avenida Rivadavia al 3700, en Almagro, también sus mesas dispuestas sobre la esquina permanecían ocupadas. Allí, Sabrina, Gabriel, Gonzalo y Alexia, que son primos, "de casualidad" terminaron tomando un café.

"Teníamos que hacer unas compras, justo nos encontramos con el bar abierto y decidimos tomar un cafecito juntos", aseguraron, y agregaron que "es buenísimo volver a pasar estos momentos".

Sorpresa ante las medidas de higiene y la prohibición de los espacios internos

Con esta reapertura, el protocolo aprobado establece que no puede haber servicio alguno en los salones internos, que las mesas deben tener un radio propio libre de 1,7 metros cuadrados respecto de otras, se debe colocar un elemento con alcohol en gel o sanitizante y las mesas deben desinfectarse luego de que se retire cada comensal.

También se aclaró que los trabajadores no pueden usar el transporte público y que deben extremarse las medidas de limpieza en cocinas, salones y el tratamiento de residuos y recepción de mercaderías.

Pizza Pizza, un bar de las cercanías de Acoyte y Rivadavia -en Caballito- también colocó mesas afuera aunque muchas menos a las época pre pandemia, ya que ahora hay 8 y antes ponían 30.

La vuelta fue bajo estrictos protocolos de higiene

"Está mal que tengamos que hacer grandes gastos en armar todo de manera segura sin tener un ingreso antes, venimos muy ajustados", aseguró a Télam Luciano, el encargado. "No contemplaron los metros cuadrados de los restaurantes, acá podría entrar gente adentro con las mesas bien separadas", consideró.

Según explicó, para los restaurantes de grandes medidas como el suyo "casi no es redituable abrir por pocas mesas afuera para poner en funcionamiento todo el lugar", no obstante, valoró que el regreso de los clientes al restaurante genera una mejora en la economía del comercio porque "los mozos viven de la propina".

Mónica, que tomaba un café en Pizza Pizza, se mostró sorprendida por las medidas sanitizantes. "Me sorprendió que me dieran un vaso descartable cuando siempre venía en taza", aseguró, y exhibió un pote de alcohol en gel que colocó el bar sobre la mesa.

"Me parece positivo que de a poco se vaya recuperando (la actividad), el deseo es que no haya mas contagios y puedan abrir los negocios de todo tipo", concluyó.