Charlas, performances y proyecciones agitarán durante cuatro días los destinos balnearios de Ostende y Mar del Plata, específicamente el museo MAR, en plena temporada atlántica, con actividades gratuitas de la mano de Tamara Tenenbaum, bestseller y una de las voces del feminismo actual; el dramaturgo, actor y director teatral Alejandro Tantanian; y la antropóloga francesa Carmen Bernand, entre una ecléctica lista de invitados.

La Noche de las Ideas 2020 desembarcará el 29 y 30 de enero en el Viejo Hotel Ostende, siempre desde las 15; y el 31 de enero y el 1 de febrero en el marplatense MAR, a partir de las 16, junto a más de 40 invitados -entre otros escritores en este encuentro, Enzo Maqueira, Cecilia Fanti y Pola Oloixarac- que debatirán en torno a los significados de la existencia contemporánea, bajo la consigna que los convoca: "Ser viviente o Estar vivo".

Desde hace cuatro años, para esas fechas, más de 90 países promocionados por sus embajadas francesas comparten su Noche de las Ideas sumando más de 220 actividades públicas y gratuitas en todo el mundo.

Pero Argentina, "diferente siempre a todos -dice a Télam el director del Instituto Francés local, Yann Lorvo- tiene una noche más larga, 48 horas donde la acción se traslada del hotel y playas donde Bioy Casares y Silvina Ocampo pasaban su tiempo, a los interiores monumentales del Museo de Arte Contemporáneo", que custodia el gigantesco Lobo Marino realizado con los envoltorios metálicos de los populares alfajores Havanna. Obra de Marta Minujín.

Responde esto "a un público ilustrado y curioso -asegura Lorvo-. Argentina es el único país del mundo que tiene cuatro noches de las ideas, símbolo del pluralismo y diversidad de actividades", como la proyección de "Diálogos transatlánticos", de Canal Encuentro, que cruza perfiles de uno y otro lado del mar. Entre otros los de Marc Augé y Sylvia Hopenhayn, o clásicos franceses de la cantante Daniela Horovitz y el jazz del Trío Dapine.

"Lo interesante del llamado de este año (en francés Être vivant) es que, como ocurre con el verbo inglés to be, être no distingue entre ser y estar, pero la especificidad latina plantea matices insoslayables y muy ricos para el debate entre el ser y el estar vivo", advierte el organizador.