Agosto batió récords de calor y el super-El Niño amenaza con llevarlos aún más lejos
Los océanos acumulan tres meses con valores inéditos y 1.300 millones de personas atravesaron un verano boreal extremo.
Agosto registró una temperatura media global del aire de 16,96°C e igualó el récord histórico de calor, según el Servicio de Cambio Climático de Copernicus. El valor quedó 0,01°C por encima de la marca mensual previa, correspondiente a julio de 2023.
La dimensión del registro excede las mediciones instrumentales modernas. La base de Copernicus comienza en 1940, pero los científicos recurren a núcleos de hielo, anillos de árboles y esqueletos de coral para reconstruir períodos anteriores y comparar el clima actual con escalas históricas mucho más extensas.
"Los humanos probablemente no han visto temperaturas tan elevadas como las actuales, al menos los últimos 100.000 años", afirmó Samantha Burgess, del Centro Europeo para Previsiones Meteorológicas a Mediano Plazo, organismo a cargo de Copernicus.
La actividad humana explica gran parte de ese salto. La quema de carbón, petróleo y gas elevó la temperatura del planeta cerca de 1,4°C respecto de la era preindustrial y aumentó tanto la intensidad como la probabilidad de fenómenos meteorológicos extremos. Las emisiones de gases de efecto invernadero alcanzaron niveles históricos en 2025.
El jefe de clima de Naciones Unidas, Simon Stiell, vinculó el nuevo máximo con la dependencia energética mundial: "La evidencia es irrefutable: este es el precio en espiral de la adicción de la humanidad a los combustibles fósiles y de la crisis climática global que está alimentando".
La ONU advirtió que los registros continuarán hacia niveles inéditos mientras persista el uso de esas fuentes. Friederike Otto, científica climática del Imperial College de Londres, sumó otra advertencia: "El cambio climático hace que cada fenómeno de El Niño sea más caluroso, y hasta que dejemos de quemar carbón, petróleo y gas, estos meses que rompen récords simplemente seguirán ocurriendo".
Los océanos también alcanzaron niveles extremos
El exceso térmico no quedó restringido al aire. Las superficies marinas alcanzaron un máximo diario mundial e igualaron la mayor marca conocida para un agosto. Los océanos acumularon así tres meses consecutivos con valores sin precedentes.
El dato resulta clave para entender la magnitud del calentamiento global: los mares absorben más del 90% del exceso de energía atrapado por las emisiones de gases de efecto invernadero. Esa función amortigua parte del incremento atmosférico, pero traslada consecuencias hacia la vida marina, los arrecifes de coral y las comunidades costeras.
Las anomalías alcanzaron al Atlántico, el Mediterráneo y el Pacífico tropical. En esta última cuenca gana fuerza El Niño más intenso de la era moderna, un fenómeno natural que agrega presión temporal sobre una Tierra que ya parte de temperaturas elevadas por la tendencia climática de largo plazo.
Por qué El Niño puede llevar a récords todavía más lejos
El Niño corresponde a la fase cálida de un ciclo natural del sistema climático y se caracteriza por temperaturas inusualmente altas en sectores del Pacífico. Sus efectos pueden extenderse miles de kilómetros y alterar los patrones de precipitaciones, sequías y calor en distintas regiones.
Entre las consecuencias asociadas aparecen un mayor riesgo de inundaciones en Perú, sequías en África e incendios forestales en Australia. El fenómeno no constituye la causa del calentamiento de fondo, pero puede elevar temporalmente los valores globales sobre una base ya alterada por la acumulación de gases de efecto invernadero.
El actual episodio podría alcanzar su máxima intensidad alrededor de diciembre. Los científicos anticipan que el denominado "super-El Niño" puede impulsar nuevas marcas durante los próximos meses y ubicar a 2027, o incluso a 2026, entre los años más calurosos jamás observados.
La combinación resulta especialmente relevante porque separa dos fuerzas distintas. El ciclo del Pacífico introduce una variación natural y temporal. La acumulación de dióxido de carbono y otros gases, en cambio, modifica la temperatura de base sobre la cual actúa esa oscilación.
1.300 millones de personas atravesaron un verano récord
El calor también adquirió una escala humana durante el verano meteorológico del hemisferio norte. Copernicus calculó, a partir de miles de millones de datos del modelo climático ERA5, que alrededor de 1.300 millones de personas atravesaron entre junio y agosto el verano boreal más caluroso del registro.
Un total de 52 países de todos los continentes rompió sus propias marcas durante ese trimestre. Europa occidental concentró una parte importante de las anomalías: once naciones, entre ellas España e Italia, alcanzaron su promedio estacional más alto.
El impacto llegó además a los sistemas sanitarios. Un recuento basado en informes de Alemania, Reino Unido, Austria, Bélgica, España, Francia, Países Bajos y Portugal contabilizó al menos 35.000 muertes adicionales o directamente asociadas con las altas temperaturas entre mediados de junio y finales de agosto.
La red científica World Weather Attribution analizó uno de los episodios más intensos del período y concluyó que la ola registrada en junio habría sido "prácticamente imposible" sin la influencia del cambio climático.
El final del verano boreal tampoco marca el cierre de la secuencia. El Niño todavía no alcanzó el pico previsto para diciembre y los océanos ya acumulan tres meses en niveles excepcionales. La próxima prueba llegará antes de fin de año, cuando el fenómeno del Pacífico alcance su mayor intensidad sobre un planeta cerca de 1,4°C más cálido que en la era preindustrial.


