Argentina investiga el origen del hantavirus en el MV Hondius: "Es una maniobra para empañar la imagen de Ushuaia"
Autoridades argentinas y chilenas discuten dónde ocurrió el contagio que dejó tres muertos en el crucero. La sospecha sobre un vertedero de Ushuaia abrió cruces diplomáticos, mientras científicos todavía intentan identificar el foco del brote.
Las autoridades sanitarias argentinas intentan determinar dónde se originó el brote de hantavirus detectado en el crucero MV Hondius. El episodio dejó al menos tres muertos y varios contagios durante una travesía hacia Europa. La investigación desencadenó cruces diplomáticos y acusaciones entre Argentina y Chile por el posible punto de contagio.
El foco de la discusión apareció en Ushuaia, la ciudad desde donde partió el barco rumbo a la Antártida. Distintas versiones apuntaron hacia un vertedero cercano a la capital fueguina visitado por observadores de aves que viajaban dentro del crucero. Sin embargo, funcionarios argentinos rechazaron esa teoría y sostuvieron que no existen pruebas concluyentes sobre un contagio en Tierra del Fuego.
"Es una maniobra para empañar la imagen de Ushuaia como destino turístico", afirmó Martín Alfaro, portavoz del Ministerio de Salud de Tierra del Fuego. El funcionario incluso añadió una teoría personal sobre una posible campaña impulsada desde Chile. "Es posible que agentes malintencionados del vecino Chile difundieran rumores para posicionarse como la única puerta de entrada a la Antártida", declaró.
El caso encendió además preocupación dentro del sector turístico fueguino. Ushuaia recibe cada temporada decenas de cruceros internacionales rumbo al continente antártico y gran parte de la economía local depende de esa actividad.
Cómo surgió la sospecha sobre Ushuaia
La versión sobre Ushuaia comenzó a circular después de que trascendiera que algunos pasajeros del MV Hondius visitaron un vertedero frecuentado por observadores de aves. El lugar permite avistar al caracara austral, una especie típica de la región patagónica.
Guías turísticos de la zona incluso aseguraron que las aves pueden observarse desde sectores externos al predio y afirmaron desconocer una visita de la pareja neerlandesa al lugar señalado por las primeras versiones.
Las autoridades argentinas señalaron que la sospecha perdió fuerza rápidamente. Juan Pavlov, secretario de Política Exterior del Instituto Fueguino de Turismo, sostuvo que los trabajadores del predio jamás registraron síntomas compatibles con hantavirus. "Estarían enfermos, infectados y tal vez muertos", afirmó el funcionario al descartar una circulación activa del virus dentro del vertedero.
Pavlov sostuvo que Ushuaia quedó convertida en "un chivo expiatorio" dentro de la discusión internacional por el brote. El funcionario contó que operadores turísticos locales se comunicaron con autoridades provinciales ante el temor de cancelaciones y daño reputacional para el destino austral.
La investigación sanitaria y las dudas sobre el contagio
La reconstrucción epidemiológica se volvió compleja por el recorrido previo de las primeras víctimas. La pareja neerlandesa fallecida recorrió Argentina, Chile y Uruguay antes de embarcar en el crucero.
El Ministerio de Salud argentino informó que científicos analizaron una secuencia viral detectada en uno de los pasajeros infectados y encontraron similitudes con casos registrados en 2018 en Neuquén. Aun así, las autoridades aclararon que la pareja visitó esa región antes del período estimado de incubación.
Durante la etapa previa al embarque, los turistas recorrieron durante semanas distintas zonas de Sudamérica. Según datos oficiales, viajaron en auto desde Mendoza hasta Misiones, permanecieron dos semanas en Uruguay y luego regresaron a la Argentina pocos días antes de subir al barco el 1° de abril.
Los equipos sanitarios reconstruyen escalas, excursiones y contactos estrechos de los pasajeros durante el viaje para establecer si el contagio ocurrió antes o después del embarque.
Fuentes sanitarias locales confirmaron el envío de investigadores a Ushuaia para capturar roedores y analizar muestras biológicas en sectores vinculados con el itinerario de los viajeros. El objetivo consiste en determinar si la variante andina del virus circuló en una zona sin antecedentes previos.
El Ministerio de Salud argentino aclaró también que la teoría del vertedero "no era la más probable" dentro de las hipótesis analizadas por el brote.
Qué respondió Chile sobre el brote
El Ministerio de Salud chileno descartó públicamente que el contagio ocurriera dentro de su territorio. Las autoridades trasandinas señalaron que la pareja neerlandesa permaneció en Chile antes del período habitual de incubación del virus.
"El último caso documentado de transmisión de este tipo en nuestro país ocurrió en 2019 y correspondió a una situación puntual que la autoridad sanitaria controló oportunamente", indicó el comunicado del Minsal chileno.
Sin embargo, Federico Lada, portavoz del Ministerio de Salud argentino, rechazó esa conclusión. "No es cierto", respondió el funcionario al sostener que la posibilidad de contagio en Chile todavía permanece abierta.
Qué se sabe sobre la variante andina del hantavirus
La cepa Andes representa la principal sospecha detrás del brote detectado en el MV Hondius. Esa variante constituye la única forma de hantavirus con capacidad comprobada de transmisión entre personas.
El virus mantiene circulación endémica en tres provincias de la Patagonia argentina y también aparece en zonas del sur chileno. Autoridades sanitarias de ambos países reportan casos cada año, aunque los brotes masivos resultan poco frecuentes.
El colilargo, un pequeño roedor silvestre que habita sectores patagónicos, funciona como principal reservorio natural del virus. Desde 1996, distintas provincias argentinas registraron contagios humanos asociados a esa especie.
En 2018, un brote ocurrido en Epuyén, provincia de Chubut, dejó al menos 11 muertos y obligó a implementar protocolos sanitarios especiales en toda la Patagonia. Desde entonces, las autoridades provinciales reforzaron sistemas de monitoreo de roedores, aislamiento de contactos estrechos y seguimiento epidemiológico.
Especialistas argentinos señalaron que las provincias donde la cepa Andes mantiene presencia endémica suelen detectar pocos casos por año gracias a protocolos de aislamiento temprano y rastreo de contactos.
"El virus llegó a un crucero extranjero con médicos que probablemente no estaban familiarizados con la transmisión de persona a persona", explicó Rodrigo Bustamante, epidemiólogo del Hospital Ramón Carrillo de Bariloche. "Acá lo sabemos desde hace mucho tiempo", agregó.
La investigación también abrió una alarma sanitaria sobre una posible expansión geográfica de la variante andina . Tierra del Fuego nunca registró contagios confirmados de hantavirus desde el inicio de los registros oficiales.
"Sería un riesgo para el país", afirmó Federico Lada al referirse a una eventual propagación del virus hacia zonas sin antecedentes sanitarios.

