De promesa a realidad

Buenos Aires tendrá su "London Eye": comenzó la obra de la rueda y ya tiene fecha de apertura

El proyecto de la gran rueda panorámica de Buenos Aires demandará una inversión superior a 8 millones de dólares. La estructura se puede convertir en una nueva atracción turística

Después de más de una década de idas y vueltas, Buenos Aires finalmente avanza con uno de sus proyectos turísticos más ambiciosos: la rueda panorámica de Puerto Madero, inspirada en el famoso London Eye.

Con una inversión superior a los 8 millones de dólares, la obra ya comenzó y se prevé que esté operativa hacia mediados de 2027, sumándose al perfil urbano como un nuevo ícono visual de la ciudad.

Un proyecto pensado para potenciar el turismo

La iniciativa fue impulsada por la Corporación Puerto Madero, una sociedad integrada por el Estado nacional y el Gobierno porteño, encargada del desarrollo urbanístico del barrio.

El objetivo es posicionar a la ciudad en línea con grandes destinos internacionales como Santa Mónica, Singapur, Osaka y Las Vegas, que cuentan con atracciones similares.

Cómo será la rueda panorámica

El proyecto destaca por sus dimensiones y características técnicas:

  • Tendrá un diámetro de 79 metros
  • Alcanzará más de 80 metros de altura total
  • Contará con 36 cabinas cerradas y climatizadas
  • Cada cabina tendrá capacidad para 8 personas
  • Podrá transportar hasta 288 pasajeros por vuelta

El recorrido durará aproximadamente 20 minutos y ofrecerá vistas panorámicas de 360 grados hacia el Río de la Plata, la Reserva Ecológica y el skyline porteño.

Un nuevo ícono para el paisaje urbano

La estructura se apoyará sobre una base de hormigón de 1.100 metros cuadrados y contará con un sistema de iluminación LED, lo que la convertirá en un punto de referencia tanto de día como de noche.

Se espera que su silueta se integre al perfil de Puerto Madero junto a edificios emblemáticos de la zona, reforzando su identidad como uno de los sectores más modernos de la ciudad.

Un proyecto con historia y obstáculos

Aunque la idea surgió en 2016, su desarrollo estuvo marcado por múltiples dificultades.

Inicialmente, se había previsto su instalación en el Dique 2, pero la propuesta fue rechazada, lo que obligó a relocalizarla en el Dique 1 en 2019. Este cambio fue clave para destrabar el proyecto.

Además, debió superar una audiencia pública ante la autoridad ambiental de la ciudad, donde se determinó que la obra no generará impactos negativos significativos, ni en términos de ruido, residuos o circulación.

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