descubren el patógeno detrás de la peste de justiniano tras 1.500 años

Investigadores han identificado a Yersinia pestis como el causante de la Peste de Justiniano, resolviendo un misterio de 1.500 años. Este hallazgo, liderado por universidades de Florida, ofrece una nueva perspectiva sobre la primera pandemia registrada, que transformó el Imperio Bizantino. La investigación subraya la relevancia actual de la peste, que aún circula globalmente, y redefine nuestra comprensión de las pandemias como eventos biológicos repetitivos.

Por primera vez, un equipo interdisciplinario de la Universidad del Sur de Florida y la Universidad Atlántica de Florida ha descubierto evidencia genómica directa de la bacteria responsable de la Peste de Justiniano. Este hallazgo, realizado en una fosa común en la antigua ciudad de Jerash, Jordania, identifica a Yersinia pestis como el microbio causante de la pandemia que devastó el Imperio Bizantino hace casi 1.500 años. La investigación resuelve un enigma histórico, proporcionando la primera prueba biológica sólida de la presencia de la peste en el epicentro de la pandemia.

Durante siglos, los historiadores han debatido sobre las causas del brote que transformó la civilización occidental. A pesar de la evidencia circunstancial, la prueba directa del microbio responsable había permanecido esquiva. El descubrimiento, publicado en la revista Genes, ofrece una nueva perspectiva sobre uno de los episodios más trascendentales de la historia de la humanidad. Además, subraya la relevancia actual de la peste, que continúa circulando globalmente, como lo demuestran recientes casos en Estados Unidos.

El Dr. Rays H. Y. Jiang, investigador principal, afirmó que este descubrimiento proporciona la tan buscada prueba definitiva de que Y. pestis se encontraba en el epicentro de la Plaga de Justiniano. Utilizando técnicas de ADN antiguo, los investigadores recuperaron material genético de dientes humanos excavados en Jerash, confirmando la presencia de la bacteria en el Imperio bizantino entre los años 550 y 660 d. C. Este hallazgo ofrece una ventana genética directa a cómo se desarrolló esta pandemia en el corazón del imperio.

Un estudio complementario publicado en Pathogens sitúa el descubrimiento de Jerash en un contexto evolutivo más amplio. Al analizar genomas antiguos y modernos de Y. pestis, los investigadores demostraron que la bacteria había circulado entre las poblaciones humanas durante milenios antes del brote de Justiniano. Las pandemias de peste posteriores no descendieron de una única cepa ancestral, sino que surgieron de forma independiente a partir de reservorios animales, estallando en múltiples oleadas en diferentes regiones y épocas.

Estos hallazgos redefinen la comprensión de cómo surgen, recurren y se propagan las pandemias, y por qué siguen siendo una característica persistente de la civilización humana. La investigación subraya que las pandemias no son catástrofes históricas singulares, sino eventos biológicos repetitivos impulsados por la congregación humana. Este patrón contrasta con la pandemia de SARS-CoV-2 (COVID-19), que se originó a partir de un único evento de propagación y evolucionó principalmente mediante la transmisión entre humanos.

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