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Día mundial de las abejas: cuál es el rol clave que tienen para la biodiversidad

Ayudan a la reproducción del 75% de los cultivos alimentarios del mundo y tienen un papel clave en el fortalecimiento de los ecosistemas. Argentina tiene presencia de apicultores en 22 provincias

En el marco del Día Mundial de las Abejas, que se conmemora cada 20 de mayo, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) destaca su importancia para la producción de alimentos, la conservación de la biodiversidad y el sustento de miles de familias productoras en Argentina.

Las abejas cumplen un rol fundamental en los sistemas agroalimentarios. Su trabajo silencioso sostiene la producción de una gran parte de los alimentos que consumimos todos los días y, al mismo tiempo, genera oportunidades de desarrollo para miles de pequeños y medianos productores en todo el país, señaló María Laura Escuder, oficial de Programas de la FAO en Argentina.

La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó, a partir del año 2017, el 20 de mayo como Día Mundial de las Abejas para concientizar sobre la importancia de los polinizadores, las amenazas que enfrentan y su contribución al desarrollo sostenible. 

Día mundial de las abejas: cuál es el rol clave que tienen para la biodiversidad

Las abejas argentinas

La apicultura argentina está presente en 22 provincias, involucra a más de 22.000 productores registrados y cuenta con más de 4 millones de colmenas.

El país produce, en promedio, unas 80.000 toneladas de miel al año. Sin embargo, alrededor del 95% de esa producción se exporta, mientras que el consumo interno se mantiene en unos 200 gramos por persona por año, en contraste con países como Alemania, donde el consumo llega al kilo. 

Argentina cuenta con más de 80 variedades de miel, con perfiles sensoriales y composiciones diferentes según las flores, el clima y el territorio de origen.

Esta diversidad la convierte en un alimento de alto valor, tanto por sus características nutricionales como por su potencial para agregar valor a las economías regionales. 

Además de la miel, la actividad apícola genera otros productos como polen, propóleos, jalea real y cera, utilizados en la alimentación, la cosmética y el cuidado personal. La miel es el resultado de un proceso productivo que combina biodiversidad, conocimiento, innovación y trabajo local, explicó Escuder.

Un rol indespensable 

Abejas y otros polinizadores contribuyen a la reproducción de cerca del 75 % de los cultivos alimentarios del mundo, incluyendo frutas, hortalizas, semillas y frutos secos. Su acción resulta indispensable para mantener la diversidad de alimentos y la productividad agrícola.

La apicultura, por lo tanto, no solo produce miel y otros derivados, sino que también fortalece la resiliencia de los ecosistemas y favorece sistemas agroalimentarios más sostenibles. En un contexto de creciente interés por alimentos naturales, de origen conocido y con menor grado de procesamiento, la miel y los productos apícolas tienen un gran potencial para ganar espacio en la mesa de los hogares argentinos. 

La miel es el producto más conocido de las abejas y tiene múltiples propiedades para nuestra salud. Es energética y vigorizante, además de desinfectante y cicatrizante. Ayuda a hacer la digestión y con los síntomas del resfrío y los catarros.

En tanto, la jalea es muy preciada. Este néctar solo lo usan en la colmena las abejas reinas y ayuda a mejorar la circulación sanguínea. Promover su consumo contribuye a valorizar el trabajo de los productores, diversificar las economías regionales y generar mayor conciencia sobre el rol de las abejas en la seguridad alimentaria.

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