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El guiso brasileño que rinde, nutre y sirve para combatir el frío

La feijoada, a base de porotos negros y carne, aporta energía, hierro y fibra. Se cocina lento y rinde varias porciones

Con la llegada del frío, los platos abundantes y reconfortantes se convierten en protagonistas de la cocina hogareña. En ese contexto, la feijoada, una receta tradicional de Brasil, se impone como una opción rica, saludable y muy rendidora. El guiso combina porotos negros, carnes saladas y arroz, y aporta una gran variedad de nutrientes esenciales para enfrentar los días más crudos del invierno.

Este plato, nacido como comida popular y símbolo de la cocina brasileña, mezcla sabores intensos con una textura espesa que brinda saciedad y valor energético. Aunque su preparación requiere tiempo, es sencilla y los ingredientes son fáciles de conseguir. Además, puede guardarse en la heladera por varios días sin perder sabor, lo que lo convierte en un aliado ideal para cocinar en cantidad.

 

Ingredientes (para 6 porciones)
  • 500 g de porotos negros (remojados desde la noche anterior)
  • 300 g de carne salada (falda, costilla o pechito)
  • 200 g de panceta salada o ahumada
  • 2 chorizos colorados
  • 2 cebollas grandes
  • 4 dientes de ajo
  • 2 hojas de laurel
  • Aceite, sal y pimienta
  • Arroz blanco (como guarnición)
  • Rodajas de naranja (opcional)

 

Preparación
  • Remojar los porotos en agua al menos 8 horas.
  • Hervir la carne salada y la panceta unos minutos para quitar el exceso de sal.
  • En una olla grande, dorar la cebolla y el ajo picados con un poco de aceite.
  • Agregar los porotos escurridos, las carnes, los chorizos cortados y el laurel.
  • Cubrir con agua y cocinar a fuego bajo durante 2 a 3 horas, revolviendo ocasionalmente.
  • Ajustar sal y pimienta al final.
  • Servir con arroz blanco y, si se desea, rodajas de naranja.
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    Una receta rendidora que se adapta a cada hogar

    La feijoada puede refrigerarse y conservarse por varios días. De hecho, muchos aseguran que mejora su sabor con el paso del tiempo. Su alto valor calórico y nutritivo la convierte en un plato principal ideal para invierno. Además, puede adaptarse a distintas versiones: con menos sal, carnes magras o incluso variantes vegetarianas.

    Una combinación de tradición, sabor y beneficios que trasciende fronteras y se afianza como una opción inteligente y reconfortante para las mesas argentinas.

     

     

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