El tirador de 15: entre el "buen alumno" y las alertas ignoradas
Testimonios cruzados reconstruyen la vida del adolescente que mató a un compañero en San Cristóbal: bullying, conflictos familiares y advertencias previas.
El adolescente de 15 años que este lunes abrió fuego en la Escuela N°40 "Mariano Moreno", en San Cristóbal, llevaba una vida que, para muchos, no anticipaba el desenlace. Compañeros, padres y autoridades lo describen como "buen alumno", "tranquilo" y "estudioso". En paralelo, aparecen relatos de bullying, conflictos familiares y advertencias que no activaron respuestas.
El ataque ocurrió antes del ingreso a clases, cuando los estudiantes estaban formados para el izamiento de la bandera. El joven había ocultado una escopeta calibre 12/70 en una funda de guitarra. Disparó entre cuatro y cinco veces. Mató a Ian Cabrera Núñez, de 13 años, e hirió a otros dos estudiantes. Seis alumnos más resultaron lesionados en la huida.
Un perfil que no encajaba
"El agresor tenía buenas notas", repiten quienes lo conocían. "Es re buenito, no esperás que reaccione así", dijo un padre. El intendente Marcelo Andreychuk sostuvo que era "un muy buen chico, muy estudioso, buen alumno", sin antecedentes que anticiparan un hecho de esta magnitud.
Fuentes oficiales coinciden en ese punto: no registraba episodios previos de violencia ni intervenciones en el sistema educativo. "El agresor no registra antecedentes en el sistema educativo", afirmó el ministro de Educación de Santa Fe, José Goity, quien además descartó un conflicto intraescolar.
Bullying y advertencias
Esa imagen convive con otra. Padres y testigos aseguran que el adolescente sufría bullying de manera sostenida. "Se habló en la escuela pero nunca hicieron nada", denunció una madre. Otra fuente indicó que el joven había contado esa situación en su casa.
Una semana antes del ataque, según el relato de un padre, el chico lo había anticipado: "Dijo que los iba a matar a todos". La misma advertencia, según esos testimonios, también la escuchó una compañera y su madre.
Un video que circuló en redes sociales muestra al adolescente en clase mientras otro alumno le patea la silla. Ese registro forma parte del material bajo análisis.
La trama familiar
Los primeros indicios de la investigación apuntan al entorno familiar. El padre, camionero, dejó el hogar hace dos años y se radicó en Entre Ríos. Fuentes del caso mencionan un posible "consumo problemático". La madre, docente de nivel inicial, se encuentra bajo licencia psiquiátrica.
"El chico ya tenía problemas familiares", dijo una madre del colegio. Otra persona que conoce a la familia agregó que el padre había tenido episodios de violencia y consumo de drogas. Los investigadores hablan de un "grado de conflictividad familiar" y ubican la ausencia del padre como un elemento central.
Ese contexto no había impactado, según coinciden los testimonios, en su desempeño escolar.
El ataque y la reducción
El adolescente tomó la escopeta de su abuelo y la llevó al colegio oculta entre sus pertenencias. Tras los disparos, se produjo una estampida. Un asistente escolar se abalanzó sobre él, lo redujo y logró quitarle el arma hasta la llegada de la Policía.
El agresor quedó a disposición de la fiscal de menores Carina Gerbaldo. Podría enfrentar cargos, aunque la reforma sobre inimputabilidad aún no entró en vigencia.
Víctimas y conmoción
El herido más grave, de 13 años, fue trasladado en código rojo a Rafaela con perdigones en cara y cuello. Permanece lúcido y estable, con derivación prevista al Hospital Orlando Alassia de Santa Fe. Otro adolescente de 15 años sufrió lesiones en brazo y tórax, fuera de peligro.
El municipio decretó 48 horas de duelo y la escuela fue evacuada. Las imágenes del ataque, filmadas por estudiantes, circularon rápidamente en redes.
Quedan los relatos que no terminan de encajar entre sí: el alumno aplicado, sin antecedentes formales, y las advertencias que, según denuncian, habían sido escuchadas.

