¿Hay riesgo de terremoto en Buenos Aires? La actualización del mapa de peligrosidad sísmica
Aunque la provincia se encuentra entre las zonas de menor actividad sísmica del país, especialistas advierten que los movimientos de tierra no están completamente descartados. Qué muestran los antecedentes y cuáles son las regiones argentinas más expuestas
La posibilidad de que ocurra un terremoto en Buenos Aires suele parecer remota para la mayoría de los argentinos. A diferencia de provincias como San Juan o Mendoza, donde los sismos forman parte de la realidad cotidiana y condicionan incluso las normas de construcción, la provincia bonaerense se encuentra en una zona de baja actividad tectónica.
Sin embargo, el mapa de peligrosidad sísmica elaborado por el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (Inpres) muestra que el riesgo no es nulo. Si bien la probabilidad de registrar movimientos fuertes es significativamente menor que en el oeste del país, existen antecedentes que demuestran que la región puede experimentar temblores ocasionales.
Qué indica el mapa sísmico sobre Buenos Aires
La actualización del mapa nacional de peligrosidad sísmica incorporó información acumulada durante más de cinco siglos de registros, desde 1471 hasta fines de 2019. El objetivo es estimar la intensidad máxima de movimiento que podría producirse en cada región a largo plazo.
Dentro de esa clasificación, Buenos Aires aparece en las categorías de menor peligrosidad. Esto significa que la ocurrencia de terremotos destructivos es poco probable en comparación con las provincias ubicadas sobre la cordillera de los Andes.
Los especialistas remarcan que estos mapas no permiten anticipar cuándo ocurrirá un sismo, sino que sirven para conocer qué nivel de actividad sísmica podría registrarse en una determinada zona y planificar medidas preventivas.
Los antecedentes sísmicos en territorio bonaerense
Aunque los eventos son poco frecuentes, Buenos Aires registra antecedentes históricos de actividad sísmica.
Uno de los casos más recientes ocurrió el 30 de noviembre de 2018, cuando un temblor de magnitud 3,8 fue percibido en distintos sectores del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). El epicentro se localizó al sur de la Ciudad de Buenos Aires y cerca de La Plata.
Otro antecedente relevante se remonta al 5 de junio de 1888, cuando un terremoto afectó áreas cercanas al Río de la Plata y fue sentido tanto en Buenos Aires como en Montevideo.
Estos fenómenos responden a tensiones geológicas que pueden transmitirse hacia el interior del continente, generando sismos intraplaca de menor frecuencia e intensidad que los registrados en la región andina.
Las provincias con mayor riesgo sísmico en Argentina
Según la clasificación del INPRES, las zonas más expuestas del país se concentran en el oeste argentino.
Zona 4: peligrosidad muy alta
Las áreas de mayor actividad sísmica se ubican en:
- San Juan.
- Norte de Mendoza.
Estas provincias registran históricamente los terremotos más importantes del país y cuentan con exigentes normas de construcción sismorresistente.
Zonas 2 y 3: peligrosidad moderada a elevada
También presentan una actividad sísmica significativa:
- Jujuy.
- Salta.
- Tucumán.
- Catamarca.
- La Rioja.
- San Luis.
- Sectores de Córdoba.
- Resto de Mendoza.
- Algunas áreas de Tierra del Fuego.
Zonas 0 y 1: peligrosidad baja o muy baja
Entre las regiones con menor exposición figuran:
- Buenos Aires.
- La Pampa.
- Santa Fe.
- Entre Ríos.
- Corrientes.
- Chaco.
- Formosa.
- Gran parte de la Patagonia.
Peligrosidad y riesgo: una diferencia clave
Los especialistas señalan que no debe confundirse la peligrosidad sísmica con el riesgo sísmico.
La peligrosidad mide la probabilidad de que ocurra un terremoto en una región determinada. En cambio, el riesgo considera además factores como la cantidad de habitantes, edificios e infraestructura expuesta.
Por esa razón, aunque Buenos Aires tenga una peligrosidad baja, su enorme concentración urbana hace que cualquier evento inusual pueda tener un impacto considerable.
¿Puede ocurrir un gran terremoto en Buenos Aires?
Actualmente no existe evidencia científica que indique la posibilidad inminente de un terremoto de gran magnitud en la provincia de Buenos Aires. Además, la ciencia aún no dispone de métodos capaces de predecir con exactitud cuándo ocurrirá un sismo.
No obstante, los registros históricos y los estudios geológicos muestran que los movimientos sísmicos pueden producirse incluso en zonas consideradas estables. Por eso, los expertos recomiendan enfocarse en la prevención, el monitoreo permanente y el desarrollo de infraestructura preparada para responder ante eventos poco frecuentes, pero posibles.


