Volumen al máximo

La Ciudad de la furia: 6 de cada 10 personas sufre de contaminación sonora en CABA

El ruido de la calle afecta a más del 60,8% de las personas encuestadas. Afirmaron que la contaminación sonora influye "mucho" en su calidad de vida

Una encuesta arrojó que 6 de cada 10 personas sufre de contaminación sonora en la Ciudad de Buenos Aires, lo que representa al 60,8% y afecta al 31,4% de las personas en sus tareas laborales.

El tránsito automotor se lleva todos los premios. El sonido de las sirenas está en el primer puesto, con el 41,4% de nivel de molestia. El segundo es el tráfico callejero, con el 41,4% y el tercero lo ocupa el sonido de las bocinas, con el 37,5% de nivel de molestia reportado por el relevamiento ciudadano de ruido urbano, realizado por la Fundación Ciudad y el Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo.

La encuesta fue realizada a 730 personas, de las cuales el 48,6% experimentó pérdida de concentración, el 44,5% sufrió nerviosismo y el 35,5% restante informó padecer insomnio a causa de los ruidos molestos generados por el tránsito porteño.

El punto más crítico de la expansión sonora es el corredor de Palermo, según el documento. Especialmente, el área delimitada por las avenidas Santa Fe, Juan B. Justo, Córdoba y Dorrego: una zona acaparada por los bares, restaurantes y locales nocturnos, que convive con las residencias de los porteños. Otro de los nodos críticos reportados en el informe es el que se compone por las avenidas Corrientes, Santa Fe y Pueyrredón.

El informe fue presentado por los arquitectos Andrés Borthagaray, Daniel Ottobre, Esteban Lombera, Graciela Novoa y Mora Arauz. Todos coincidieron en que los números encienden una alarma preocupante: según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el ruido es el segundo ruido contaminante ambiental más severo en los entornos urbanos y tiene un impacto negativo directo en la salud y productividad social.

Reducir el impacto acústico en el día a día urbano requiere atacar dos frentes: el transporte y la edificación. En el plano de la movilidad, los especialistas señalan que el mantenimiento técnico preventivo ofrece respuestas inmediatas

Medidas directas como controlar los sistemas de frenos en los colectivos -el chirrido metálico es una de las principales quejas de los vecinos- y fiscalizar los caños de escape libres en las motos bajarían drásticamente el ruido mecánico actual.

A esto se suma la gestión de la velocidad. Fijar topes de 30 km/h en zonas residenciales no solo mejora la seguridad vial, sino que reduce el ruido de rodadura que genera la fricción de los neumáticos contra el pavimento.

Por último, la arquitectura aparece como una pantalla física clave. El urbanismo actual apunta al cumplimiento estricto de las normas de aislamiento acústico que exige el Código de Edificación (2022). Diseñar fachadas reforzadas, sumar pantallas vegetales y plantar arbolado denso en las avenidas principales puede mitigar entre 3 y 8 decibeles el ruido que se filtra al interior de los edificios.

Esta nota habla de: