Línea F de subte: cómo es la nueva traza que unirá Barracas con Palermo
La línea F del subte está pensada para descongestionar la línea C. el proyecto permite cambiar de sentido de viaje sin necesidad de subir y bajar escaleras
La Línea F del subte de la Ciudad Buenos Aires avanza como una de las obras de infraestructura de transporte público más relevantes de los últimos años. Impulsada por el Gobierno porteño, la nueva línea busca mejorar la conectividad norte-sur, optimizar la movilidad urbana y reforzar la integración de toda la red de subterráneos porteña.
El recorrido de la Línea F comenzará en Barracas y atravesará Constitución, San Cristóbal, Monserrat, San Nicolás y Recoleta, hasta llegar a Palermo. Así, el proyecto consolida un eje estratégico que permitirá combinar con las seis líneas existentes. Además, conectará con dos nodos ferroviarios clave: la estación Constitución del Tren Roca y la estación Palermo del Ferrocarril San Martín.
Con las licitaciones publicadas a comienzos de octubre de 2025, varias empresas manifestaron interés en un proyecto que prevé una inversión estimada en USD 1.350 millones. La magnitud de la obra posiciona a la Línea F como una de las apuestas centrales del plan de modernización del transporte en la Ciudad.
Desde el diseño, la futura línea tendrá una impronta claramente diferenciada del resto de la red. Las estaciones serán más amplias, con balcones 360°, ingreso de luz natural en andenes y accesos y un enfoque arquitectónico orientado a mejorar la circulación y la experiencia del usuario. En materia tecnológica, el sistema de señales estará preparado para permitir la operación de trenes sin conductor, una modalidad ya utilizada en la Línea 14 del metro de París.
El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, aseguró que la construcción de la Línea F "es un salto de calidad en la transformación", que se suma a otras obras "como el Metrobus y el Paseo del Bajo".
Otro punto distintivo estará en los ingresos a las estaciones, que no se ubicarán directamente sobre la vereda, sino a través de edificios aledaños, un esquema similar al de estaciones como Lavalle de la Línea C o Pueyrredón de la Línea H, y habitual en redes de subte de ciudades como Tokio y Seúl.
En el interior, los andenes centrales permitirán cambiar de sentido de viaje sin necesidad de subir y bajar escaleras, mientras que la forma elipsoide de las estaciones reducirá recorridos innecesarios y espacios laberínticos. El revestimiento combinará hormigón y plástico, una solución técnica pensada para disminuir el ruido generado por el paso de las formaciones.
Con una extensión total de 9,8 kilómetros, la Línea F tendrá un rol clave en el esquema de transporte porteño: descongestionará la Línea C, facilitará los desplazamientos de sur a norte y potenciará el uso del subte como alternativa al auto y al colectivo. Una obra ambiciosa que, esta vez, apunta a que el cambio se note antes de llegar a destino.

