Lograron capturar la mejor imagen del nacimiento de un exoplaneta
Astrónomos registraron a WISPIT 2b, un gigante gaseoso cinco veces más masivo que Júpiter, formándose a 437 años luz de la Tierra
Astrónomos capturaron por primera vez la imagen directa de un exoplaneta en formación. Se trata de WISPIT 2b, un gigante gaseoso que orbita una joven estrella ubicada a 437 años luz de la Tierra. La imagen muestra al planeta como un punto púrpura en medio de los anillos de polvo y gas que rodean a la estrella del sistema WISPIT 2.
Este hallazgo marca un antes y un después en la astronomía moderna, ya que permite observar cómo un planeta talla su propio espacio dentro del disco protoplanetario que lo vio nacer. Hasta ahora, los astrónomos habían detectado huecos en estos discos, pero no habían conseguido probar que los vacíos correspondieran al origen de planetas.
Un “bebé” cósmico de cinco masas de Júpiter
Con apenas 5 millones de años, WISPIT 2b es mil veces más joven que la Tierra, aunque posee una masa cinco veces mayor que la de Júpiter. Su nacimiento ocurre en un hueco formado por su propia gravedad, mientras desplaza el material del disco que lo rodea.
Los científicos describen a estos discos como una “cuna cósmica”, el entorno donde los planetas toman forma a partir del polvo y el gas interestelar.
El sistema WISPIT 2 fue observado por primera vez con el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral, en el norte de Chile. Luego, el equipo utilizó el sistema de óptica adaptativa extrema MagAO-X, instalado en el telescopio Magallanes 2 (Clay), en el Observatorio Las Campanas.
“Cuando activamos el sistema de óptica adaptativa, el planeta saltó a la vista”, explicó Close. Las observaciones en luz de hidrógeno-alfa permitieron captar al exoplaneta como un punto brillante dentro de un hueco oscuro del disco protoplanetario.
Además de WISPIT 2b, los investigadores detectaron señales de otro posible exoplaneta, designado CC1, que podría estar orbitando más cerca de la estrella. Sin embargo, aún se requieren más observaciones para confirmarlo.
El trabajo, liderado por Close y Richelle van Capelleveen, del Observatorio de Leiden (Países Bajos), fue publicado en la revista The Astrophysical Journal Letters.

